Enrique Legorreta/@enriquelego3_0
(6 de junio, 2013).- Ser discapacitado en la Ciudad de México es un problema mayor debido a que no hay un diseño de estructuras urbanas que permitan la inclusión de las 440 mil personas con algún impedimento físico o mental que viven en la capital del país.
La silla de ruedas, el instrumento más usado para quien no tiene la capacidad de mover las piernas, es un martirio: el 80 por ciento de las banquetas de la ciudad no cuenta con una rampa de acceso para que el traslado de las personas sea más seguro.
Esto, pese a que la administración de Marcelo Ebrard en el Gobierno del Distrito Federal llevó a cabo el programa “Inclusión Plena de las Personas con Discapacidad”, que pretendía ejecutar obras para hacer más accesible la vía pública.
La principal aportación de este proyecto era la realización de más de 100 mil rampas en las banquetas, con lo que permitiría el acceso más sencillo a las personas en sillas de ruedas. Al final del día, muchas de estas son utilizadas por los automovilistas como estacionamientos.
El Gobierno del Distrito Federal estima que el 70 por ciento de la población con alguna discapacidad está concentrada en las delegaciones Álvaro Obregón, Cuauhtémoc, Iztapalapa y Gustavo A. Madero. Esta última es una de las zonas en las que no se tiene una proyección de la accesibilidad para las personas en silla de ruedas.
REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO hizo un recorrido por la colonia Guadalupe Tepeyac, en la Gustavo A. Madero, y se pudo observar que donde se erige el mayor monumento religioso en México, la Basílica de Gudalaupe, la mayoría de las banquetas no cuentan con una rampa para discapacitados.
La principal avenida, Calzada de Guadalupe, cuenta con una rampa por cada cuatro cuadras, en el camellón que da camino a la Basílica sólo hay dos rampas por cada dos cuadras, ya que ésta delimitada por jardineras.
Ramón Torres, vecino, aseguró que transitar por su colonia se transforma en lo más difícil del día.
“Mi principal queja sería que no se apoya a las personas de mi condición. En general, no es algo que se deba de estar obligado a hacer, pero en esta ciudad donde somos muchos los que estamos en esta condición necesitamos que nos brinden las facilidades para movernos”, comentó.
Su queja tiene resonancia en los señalamientos sistemáticos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos acerca de la falta de disposiciones legislativas o mecanismos institucionales para este sector de la población.
“No creo que sea una falta de dinero o de que pase algo para que se actué en la ayuda, más bien es el olvido de las autoridades, que no implementan acciones para andar en esta ciudad tan grande. Ahí está el transporte, no hay como, e inclusive en el mismo metro, a pesar de que es uno de los principales medios, no cuenta con las entradas para nosotros, los que usamos sillas de ruedas”, dijo Ramón.
El transporte público es otro gran reto para las personas discapacitadas: para usarlo, necesitan la ayuda de alguien para que puedan abordar el transporte y trasladarse a lugares lejanos, señaló.
“El otro día yo iba a subirme a un micro, me vio el chofer y no me quiso hacer la parada, creo que piensan que somos un estorbo en su unidad porque quitamos espacio o simplemente no saben cómo es que deben de tratarnos”, comentó.
En la Ciudad de México, para llevar a cabo la construcción de una rampa para personas con discapacidad se necesita pedir permiso a las autoridades delegacionales y registrar la necesidad de su implementación.
Para lograrlo, se debe contactar a los Centros de Servicios y Atención Ciudadana (CESAC), que están en las 16 delegaciones políticas e ingresar una solicitud de creación de estas rampas. Se debe entregar:
1. Nombre completo del solicitante.
2. Domicilio del solicitante (Calle, Número, Colonia, Delegación, C.P.).
3. Domicilio o ubicación exacta del servicio solicitado, con referencias (entre que calles se encuentra).
4. Teléfono y/o correo electrónico para aclaraciones o notificaciones.
Después, el tiempo de respuesta o realización del servicio varía, pero en un tiempo delimitado de 10 días hábiles, y de acuerdo a las evaluaciones técnicas previas, se procederá a determinar si se puede construir o no la rampa de libre acceso a las personas que lo necesiten.
“Sólo espero que este nuevo gobierno logre que se deje atrás la discriminación que pasamos la mayoría del tiempo, pero si nosotros no educamos desde casa que las personas discapacitadas, como yo, tenemos los mismos derechos, no podremos cambiar”, dijo Ramón.


