Marianne Gonzaga, la influencer procesada por agredir con arma blanca a la también creadora de contenido, Valentina Gilabert en un departamento de la Ciudad de México, fue liberada gracias a un acuerdo con la sobreviviente después de cinco meses de internamiento preventivo.
En un video disponible en su cuenta de Instagram, Valentina Gilabert anunció que Marianne Gonzaga salió de prisión tras un acuerdo entre los abogados y las familias de ambas.
La sobreviviente expresó que no se consideraba en poder de privar a alguien de su libertad, por lo que “perdonó” a su agresora.
La liberación de Gonzaga se produjo desde el Centro Especializado para Mujeres Adolescentes, ubicado en la alcaldía Tlalpan de la Ciudad de México, donde ingresó en febrero de 2025.
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La sobreviviente señaló que la agresora tendría una pena menor a la establecida por el crimen cometido y sería el juez quien decidiría si sería en internamiento o en libertad custodiada. Durante la audiencia de este miércoles, se otorgaron medidas alternativas para la agresora, lo que le permite su libertad asistida.
En consecuencia, el juzgador ordenó su externación y fijó un pago de 750 mil pesos como reparación del daño a la víctima, la cual se deberá realizar en pagos diferidos.
El caso que conmocionó las redes
Este caso se remonta a la noche del 5 de febrero, cuando Gonzaga agredió a Valentina Gilabert con un cuchillo, causándole múltiples heridas en cuello, tórax y manos.
La indagatoria señala que Gonzaga aprovechó que su ex pareja y otro acompañante bajaron a una tienda de conveniencia para ingresar hasta el departamento ubicado en el conjunto habitacional Park Pedregal, en donde sostuvo una discusión con Valentina, la cual terminó en la agresión en su contra con arma punzocortante.
La detención de Marianne Gonzaga ocurrió momentos después de la agresión.
Informes iniciales indicaron que Gilabert sufrió más de una decena de lesiones que pusieron en riesgo su vida y requirieron hospitalización de urgencia y varias intervenciones quirúrgicas.
Durante la audiencia de control, la defensa de la menor intentó acreditar la presencia de un segundo objeto punzocortante, aunque no precisaron al término del acto, el contexto de su uso.

