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Vence al Gran Hermano: Moda para ser Indetectable

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Rodrigo Rojo /@eneas

(06 de agosto, 2013).- Wikileaks y Edward Snowden han demostrado ampliamente que los gobiernos cada vez más están más interesados en espiar a sus ciudadanos. Ya sea a través de complejos sistemas computacionales, como XKeyscore , o a través de la simple investigación de los perfiles en las Redes Sociales, es patente que actualmente el espionaje se lleva a cabo de forma cotidiana. Recientemente, el embajador de Estados Unidos en Brasil confirmó que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés) ha espiado a los dirigentes de diferentes países latinoamericanos.

El espionaje ya es tan extenso y obvio que ha surgido una nueva tendencia en la moda que busca evitar, o al menos dificultar, que seamos espiados.

La forma más común de espionaje es por medio del celular. Hoy en día casi todo mundo tiene uno y existen dispositivos que pueden, remotamente, encender el micrófono del teléfono, hacer llamadas o interferir con las señales de wifi que emiten. “Stingray” es uno de estos controversiales sistemas usado por el FBI. Le permite a la agencia de Investigación hacerse del control de los datos que entran y salen de todos los celulares en cierto diámetro a la redonda.

“Hoy, la privacidad se ha vuelto un lujo”, dice Adam Harvey, el creador de OFF Pocket, una funda para el teléfono móvil que evita que salga cualquier señal de celular, wifi o gps, haciéndolo prácticamente invisible para los sistemas de espionaje e impidiendo que el teléfono pueda ser “hackeado”. El proyecto se encuentra actualmente buscando fondos en Kickstarter.com pero todo parece indicar que logrará juntar los 35mil dólares que se requieren para producir la funda en un tiempo récord, lo que indica la necesidad que tiene la gente de mantener su privacidad.

Otro proyecto que surgió de la mente de Harvey es la sudadera “anti drones”. Fabricada con materiales metálicos aislantes, esta capucha esconde la “huella de calor” que los drones aéreos utilizan para localizar a sus objetivos. Aunque todavía está en etapa conceptual y busca ser más bien una pieza de arte/activismo con un mensaje político sobre el espionaje, no se descarta que pueda ser producida en masa para todo aquel que pueda pagarla.

Uno de los proyectos anteriores de Harvey fue crear diferentes tipos de maquillaje y peinados que pudieran engañar a los programas de detección de rostros como Picasa, Flickr o Facebook. El proyecto está inspirado en la tecnología militar de la Segunda Guerra Mundial que fue empleada para ocultar el tamaño y orientación de los barcos de guerra.

En esta misma línea, otro grupo de investigadores del Instituto Nacional de Informática de Japón crearon unos anteojos que emiten luz infrarroja y que hacen imposible que el software de reconocimiento de rostros pueda identificar a quien los porta.

La luz infraroja también ha sido usada para engañar a los circuitos cerrados de televisión y ocultar los rostros. Un grupo de activistas creó una diadema que emite luz infraroja y que hace que, efectivamente, los rostros en la cámara de seguridad se conviertan en un punto luminoso.

Un intento menos tecnológico y más económico para evitar ser reconocido por el software (o por cualquiera), es la Pixelhead, del alemán Martin Backes: una capucha con diseño pixelado para ocultar el rostro. La idea viene del concepto de “camuflaje urbano”, que desarrollan varios colectivos alrededor del mundo de forma “open source” (o de código abierto, esto es, que cualquier persona puede usarlo, modificarlo y aplicarlo sin pagar ningún tipo de derecho de autor).

La preocupación de los ciudadanos por su privacidad seguramente irá en aumento mientras más se vayan destapando los escándalos que envuelven a diferentes gobiernos en casos de espionaje. Sin embargo, como bien lo aclara Adam Harvey, “esta tecnología no es barata” debido a los materiales que emplea. La privacidad será un bien sólo al alcance de quien pueda pagarla.

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