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Vida y estilo. Claves para elegir vestido de novia en el contexto geopolítico actual

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Claves para elegir vestido de novia en el contexto geopolítico actual y en la hora del matrimonio universal

Por: Dulce María López Vega*

 

 

El llamado matrimonio sin discriminación avanza a pasos forzados en los países que dan certificados de derechos humanos atendiendo a sus intereses particulares. No importa que en esos lugares su aprobación genere hechos de violencia, sus poblaciones, sus civilizaciones nunca estarán en tela de juicio ni serán tildadas de fundamentalistas, como lo serán las Otras, aun cuando en ellas la oposición se genere en un pequeño sector. Así que, pronto, este derecho será insignia de la democracia y la laicidad y usado en contra de cualquier país que no esté a tono y tenga recursos codiciables. Muchos que se definen progres, no importa su preferencia sexual, se verán involucrados en cruzadas de este tenor.

Por supuesto, la demagogia y arbitrariedad que ya se perfilan en el horizonte no deberían ser motivo para dejar de luchar contra la discriminación. Tampoco nuestra opinión personal sobre el matrimonio, ni las expectativas libertarias que hayamos fincado en la “identidad” de nuestra elección, porque ser lesbiana, homosexual, bisexual, heterosexual no es una identidad, hay varias maneras de serlo, incluso contradictorias.

Para muchos, el matrimonio sigue siendo una ilusión y deben ser libres de perderse en ella a pesar de los datos duros que sobre la no respetabilidad de esa institución se les presentan (por ejemplo, la violencia, el abuso, la sujeción).

Para las que se empeñan en la posición mujer (cualquiera que sea su preferencia sexual), el diseñador japonés Junya Watanabe de la firma Comme des garçons exhibió en su colección primavera-verano 2012 una serie de vestidos de novia que son una puntualización sobre el estado de la cuestión:

• si tu estilo es romántico puedes elegir uno que te cubrirá de flores de las rodillas a la cabeza, sin dejar salida para las manos;

• si es soñador, qué tal un vestido pomposo que recuerde los cuentos de princesas (europeas) de tu infancia;

• opta entre la gran variedad de tocados en la más pura tradición de Occidente (como en los cuadros de Watteau o Vermeer): entre más aparatosos y que te impidan la vista mejor;

• hay varios modelos de vestidos que solo dejan ver tu sexo (se usan sin ropa interior) y tienen las mangas hasta las rodillas para inhabilitar las manos (la disposición siempre ha sido signo de femenina elegancia);

• los vestidos con armazones metálicos no permiten acercamientos, pero sí mostrar nalgas y sexo;

• también puedes elegir entre varios tocados con encajes para cubrir totalmente tu cara y cabeza.

Como se ve en el video de la colección, siempre hay salidas dignas para portar con toda femineidad un vestido de novia. La dignidad, como es tradición femenina, está en el plus del goce. Tengo una anécdota para explicarlo mejor: Julieta Aranda entra con sus mini shorts y ombligueras en un Sanborns de los años noventa. Willy Fadanelli le dice para sancionarla: “Julieta, tu ropa es muy provocadora” y Julieta responde: “Las mujeres somos un objeto sexual”, mientras sube sus piernas a la mesa. ¿La captas? Porque a Freud se le escapaba (¿Qué quieren las mujeres?, decía).

*En REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO creemos en la construcción comunitaria de los medios. Por ello, fomentamos la participación de nuestros lectores para que, juntos, generemos y difundamos la información de manera equitativa y plural. Este texto forma parte de ese esfuerzo. 

 

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