(03 de marzo, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- En 2014, en Simojovel de Allende, Chiapas, un pueblo acosado por la droga, el alcoholismo y los ladrones de ámbar, comenzó el movimiento del Pueblo Creyente para erradicar dichas problemáticas, al contingente de más de 500 personas lo ha representado el sacerdote Marcelo Pérez Pérez, quien se ha enfrentado a los constantes ataques de grupos priistas por sus acciones.
En dicho año miembros del PRI, abiertamente le pusieron precio a la vida del sacerdote y ofrecieron de 100 a 150 mil pesos por su cabeza, un año más tarde la suma aumentó a 400 mil pesos y en últimas semanas se habla de un millón de pesos.
“Al primer sicario le ofrecieron 150 mil pesos, pero personas cercanas a él y simpatizantes con nuestro movimiento se lo dieron a conocer al párroco, quien solamente optó por no salir solo y no hacerlo de noche, desde aquel momento vive con un toque de queda permanente, y aunque lo saben las autoridades los priistas siguen amenazándolo abiertamente, la noticia de los ataques se han publicado y nunca hemos visto al PRI nacional deslindándose de estas personas, ya ni siquiera por apoyar al padre, sino para que a su partido no lo vuelva a señalar como nido de asesinos, y al no hacerlo, solamente indican que los apoyan”, denunció un testigo de Simojovel, quien ha preferido omitir su nombre por seguridad.
El sacerdote Marcelo Pérez Pérez, declaró a Revolución TRESPUNTOCERO que, recientemente uno de los cinco sicarios contratados por Juan Gómez Domínguez, ex presidente municipal priista de Simojovel, ha mencionado que han estado vigilando al párroco, a un lado de la casa parroquial en aquel municipio, haciéndose pasar por compradores de ámbar.
Antes de dicha situación, explicó un grupo de representantes del Pueblo Creyente que “a través de un periodista llamado David Abel Hernández contratado por la familia Gómez inician una campaña de desprestigio en contra del párroco, publicando notas de difamación y mentiras en su contra, esto se les ha informado al gobierno estatal y federal, sin tener respuesta favorable al respecto”.
Entre otros hechos, dicho periodista aseguró que el párroco había sido detenido y se encontraba en prisión, por esto, aseguran que “la intención es provocar un enfrentamiento social entre los que se manifestaron para exigir justicia por el Caso Ejido la Pimienta (dos bebés muertos y 29 hospitalizados por negligencia médica del IMSS) con otros miembros del Pueblo Creyente; en algunas comunidades de Simojovel y organizaciones sociales de la Zona Altos, al escuchar este rumor de que nuestro párroco estaba detenido, se comenzaron a organizar para operar un rescate, hasta que los catequistas desmintieron esta declaración de este periodista”.
El 2 de enero de 2016, aproximadamente a las 22 horas Marcelo Pérez Pérez, acudió a una reunión familiar en el “Salón Tabamex” en el Barrio de San Sebastián, para acompañar una celebración de XV años. Al entrar en el salón de la fiesta, éste se quedó sin luces y minutos después aventó un explosivo, sin que lograra causar heridos. Veinte minutos después se comentó que se había tratado de un atentado contra el párroco Marcelo.
La campaña de desprestigio, aseguran, no se ha detenido, con noticias como, “Párroco es un desestabilizador en Simojovel”, “Por instrucciones del párroco campesinos rechazan ambulancia” y “Enloquece párroco de Simojovel, no quiere ni una sola gota de alcohol”, escritas por el mismo periodista.
El 4 de febrero pasado, un grupo de priistas cerraron el paso del agua potable que le llega a miles de personas en el pueblo de Simojovel, dejando sin el servicio del agua durante 11 días, esto, aseguran, fue una medida para reprimir a la población que apoya a Marcelo.
El sacerdote declaró que ante la inseguridad y el riesgo que corre su vida, acudir a denunciar los hechos con las autoridades o el mismo gobierno estatal no sirve de nada, puesto que se encuentran en colusión y solapan a quienes intentan dañarlo. Esto derivado porque ya en otras ocasiones lo ha hecho y no ha recibido respuesta alguna.
A su vez, dice, se comprueban los nexos entre el gobierno estatal y el priismo de Simojovel, ya que el 10 de Febrero pasado, Eduardo Ramírez Aguilar, presidente del Congreso del Estado de Chiapas (PVEM) mantuvo una reunión, la cual finalizaron con una fotografía para los medios, con Ramiro Gómez (dirigente del PRI en Simojovel y hermano del ex presidente Juan Gómez).
Y aunque Ramiro tiene orden de aprehensión, el gobierno estatal nunca ha procedido en su contra, “esto nos muestra que la delincuencia y el gobierno no están separados”, aseveró, ya que días más tarde del encuentro, se le informó al párroco, “Juan Gómez entró en la cárcel, ahora que ya salió, viene a vengarse, porque estuvo en prisión por culpa del padre Marcelo, ya está todo preparado para que deje de existir”.
“Juan Gómez estuvo en la cárcel algunos meses por portación ilegal de armas de fuego y drogas, pero salió bastante rápido para los delitos que se le descubrieron. Ahora viene con enojo y con deseo de venganza, lo han dicho sus compañeros y sus seguidores, uno de los que está contratado lo ha confirmado, también familiares lo ha hecho y por solidaridad y humanismo nos han puesto en alerta.
Esto es consecuencia de la impunidad y corrupción de las autoridades locales y estatales que saben que Juan Gómez tiene muchos seguidores que están operando dentro de Simojovel y no los han detenido; esta familia Gómez ha hecho mucho daño al pueblo, los antecedentes vienen desde el padre que también se llama Juan y fue presidente municipal, él provocó una desaparición forzada, en el año 2000, de un joven y fue solamente cuando intervino la Comisión Interamericana, que Juan Sabines reconoció y pidió disculpas públicas sobre el hecho, es una familia que ha sido siempre impositiva y violenta”, comentó Marcelo Pérez.
Agregó, “cuando a mi cabeza le pusieron el precio de un millón de pesos, el sicario que estaba contratado para hacerlo me aseguró que él no iba a matar sacerdotes. Después de esto, nosotros no tenemos confianza en que se encuentre justicia con el gobierno estatal, porque es el mismo sistema corrupto; puedo poner el ejemplo de Acteal, aún cuando han sido confesos los culpables, siguen libres, eso es lo que sucede de manera similar en el caso de Juan Gómez, le encontraron drogas y armas de fuego en su poder y sin embargo ahora ya está libre, no hay justicia, pero si fuera un pobre o un luchador social a quien le sembraron armas, y se las encuentran, los sentenciarían a muchos años, por eso es que hemos rechazado la oferta del gobierno de ponerme escolta, porque no solamente soy el único vulnerable sino toda nuestra sociedad y no se preocupan por todos.
Yo no puedo presumir protección mientras el pueblo está sufriendo la violencia y tampoco tenemos confianza del sistema, porque aquí en Simojovel hay muchos policías ministeriales que reciben su quincena por parte de los que venden drogas. Por eso los narcotraficantes se burlan del movimiento Pueblo Creyente que está en contra de estos actos ilícitos, nos dicen ‘sigan denunciando, los judiciales no les van hacer caso porque les pagamos y efectivamente, porque todo el mundo sabe quién vende drogas, quiénes son los narcotraficantes, pero las autoridades no hacen nada”.


