En un mensaje cargado de simbolismo político y económico, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo celebró el cumplimiento de las obligaciones fiscales por parte de Grupo Salinas, calificándolo como un hito que consolida la transformación del sistema tributario en México. El pago de 32 mil 132 millones de pesos fue recibido por la administración no solo como un ingreso presupuestario de gran escala, sino como una victoria moral frente a las prácticas de evasión del pasado.

El fin de los privilegios fiscales
Desde el inicio de su gestión, la presidenta ha mantenido una postura firme respecto a la recaudación de grandes contribuyentes. Al hacerse público el depósito realizado por el conglomerado de Ricardo Salinas Pliego, Sheinbaum subrayó que este evento es la prueba tangible de que el sistema de justicia está funcionando de manera equitativa.
“Se acabó el tiempo en que unos cuantos podían evitar sus responsabilidades mientras el pueblo sostenía al país. Hoy celebramos que las leyes se cumplen y que ya no existen privilegios para nadie, por más poderoso que sea el grupo empresarial”, afirmó la mandataria.
La presidenta enfatizó que este pago es “el más grande en la historia por un caso fiscal”, lo cual refuerza la autoridad moral del Gobierno para exigir transparencia a todos los sectores de la sociedad.
Un recurso destinado al bienestar social
Para la administración de Sheinbaum, la relevancia de esta transacción va más allá de las cifras. Durante su conferencia, explicó que estos recursos extraordinarios serán fundamentales para dar continuidad a la agenda de justicia social.
-
Fortalecimiento de programas: Los fondos se integrarán al gasto público para asegurar el financiamiento de becas y pensiones.
-
Inversión pública: Se prevé que una parte del monto ayude a consolidar proyectos de infraestructura estratégica sin necesidad de adquirir nueva deuda pública.
-
Estabilidad económica: La entrada de estos recursos proporciona un margen de maniobra adicional para la Secretaría de Hacienda, garantizando finanzas sanas para el resto del año.
Del litigio a la resolución
El camino para llegar a este pago no fue sencillo. Grupo Salinas mantuvo una batalla legal prolongada, defendiendo su postura a través de múltiples juicios de amparo y recursos de revisión que llegaron hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El conflicto se originó por créditos fiscales acumulados que el SAT determinó tras detectar irregularidades en el pago de impuestos de años anteriores. Mientras que en administraciones pasadas estos casos solían resolverse mediante condonaciones o convenios de reducción de deuda, el gobierno actual mantuvo una postura de no negociación sobre el monto principal, exigiendo el cumplimiento total de los adeudos determinados por la justicia.
Reconocimiento a la voluntad de cumplimiento
A pesar de la firmeza de su discurso, la presidenta reconoció la importancia de que el grupo empresarial finalmente haya decidido liquidar el adeudo. Señaló que este acto contribuye a la estabilidad institucional y permite que el país avance hacia un esquema donde la competencia empresarial se base en la eficiencia y no en la cercanía con el poder político para obtener beneficios fiscales.
Con esta resolución, el Gobierno de México cierra un capítulo de incertidumbre financiera y reafirma su compromiso con una política de “cero tolerancia” a la evasión, marcando un precedente para otros procesos fiscales que aún se encuentran en curso.



