Una investigación periodística encabezada por Liliana Estevez identifica el año 2006 como un punto crítico en la evolución de las desapariciones en México, coincidiendo con el arranque de la llamada guerra contra el narcotráfico durante el gobierno de Felipe Calderón.
De acuerdo con el análisis, en apenas cinco años los casos reportados se dispararon 1,738%, al pasar de 641 registros en 2006 a 11,141 en 2011, lo que marca uno de los crecimientos más abruptos en este fenómeno.
El contraste con periodos anteriores resulta significativo. Mientras que entre 1952 y 2005 se contabilizaron poco más de 2 mil casos, en el lapso de 2006 a 2011 la cifra superó los 30 mil reportes, lo que evidencia un cambio drástico en la magnitud del problema.

A nivel acumulado, el país registra cientos de miles de reportes de personas desaparecidas, con una proporción importante aún sin localizar. Los datos muestran además que una parte relevante de los expedientes carece de información suficiente para su búsqueda, mientras que otros presentan actividad administrativa posterior a la desaparición o permanecen sin rastro en bases institucionales.
Este panorama ha llevado a las autoridades a implementar nuevas herramientas de localización, como sistemas que cruzan información de distintas dependencias para generar alertas y facilitar la búsqueda.
No obstante, el incremento registrado a partir de 2006 continúa siendo uno de los principales referentes para entender la dimensión actual del fenómeno en México.


