Los resultados de las seis encuestadoras que trabajan para la campaña de José Antonio Meade son, tras la primer quincena de abril, similares en sus conclusiones sobre los puntajes en el rumbo de la pelea presidencial, lo que equivale a una situación de empate técnico entre el PRI el aspirante del Frente Ricardo Anaya o directamente un tercer lugar del PRI (hay encuestas en las cuáles Meade sigue abajo de los 20 puntos), señala el portal de noticias La Política Online.
El portal señala que, “se ha mencionado que datos que generan malestar y habrían motivado en las últimas horas un movimiento de Emilio Gamboa que tiene que ver con la necesidad de hacer un replanteo del war room y retirar a varios de los integrantes actuales. El senador señala de tanto en tanto que en la presidencial del 2006 Felipe Calderón hizo lo mismo: cambio por completo su cuando de campaña a mitad de la contienda y logró equilibrarse con Andrés Manuel López Obrador”.
Gamboa también señala otros conflictos con Aurelio Nuño porque lo responsabiliza de haber dejado fuera de las listas de candidatos a varios aliados suyos en distintos puntos del país. El hijo de Gamboa está décimo en la lista de pluris al Senado y con los números actuales se queda fuera. “Pero esa es una decisión que no le achaca a Nuño, sino que tiene su interpretación a niveles superiores”.
“En el entorno presidencial la idea de cambios o giros abruptos de campaña genera escozor. Allí recuerdan que en el 2000 Francisco Labastida cambió de estrategas hacia el último mes de contienda y quedó abajo por más de dos millones de votos.
En la del 2012 Enrique Peña Nieto sobre el final comenzó a darle mayor densidad a la campaña y plantear asuntos más estructurales para el país en temas de seguridad: si la elección duraba quince días más era alcanzado por AMLO a pesar de que había arrancado como favorito”, continúa la publicación.
En tanto, Nuño sigue creyendo, “según se desprende de las reuniones de campaña, que la meta del 28% se alcanzará solo con los votantes del PRI, entre los duros (que serían un 15% y que coinciden con quienes avalan la gestión presidencial) y los probables, que todavía no han decidido pero que bien podrían votar por Meade llegado el caso. Esos dos grupos de duros y blandos conforman el número que se pretende como base”.
El jefe de campaña insiste con que el mes decisivo es mayo. Ahí es donde Meade debería llegar en un consolidado segundo lugar. La demora en esa avanzada despierta alarmas porque, finalmente, Anaya no estaría cayendo en los sondeos a la velocidad esperada, se publica en LPO.


