En Estados Unidos, la gran mayoría de las personas encarceladas por tráfico de fentanilo no son migrantes mexicanos, sino ciudadanos de ese mismo país. De acuerdo con datos obtenidos por el Consejo Americano de Inmigración a partir de informes oficiales, el 81 % de los detenidos por trasladar este opioide a través de la frontera con México son estadounidenses, lo que contradice el discurso político que apunta a los mexicanos como principales responsables.

La Alianza sobre Políticas de Drogas señala que alrededor de 400 mil personas cumplen condena en prisiones estadounidenses por delitos vinculados con sustancias ilícitas, aunque solo el 12 % lo está por casos relacionados con fentanilo. Entre quienes purgan penas por traficar este opioide y metanfetaminas, cerca del 85 % son de nacionalidad estadounidense.
Para el abogado migratorio Francisco Zamarripa León, esta realidad evidencia una contradicción en las políticas antidrogas de Washington.
“Criminalizar a la comunidad latina, en especial a los mexicanos, no será la solución, cuando sus propios datos muestran que ocho de cada diez condenados por narcotráfico son ciudadanos estadounidenses”, afirmó.
Eunice Rendón, directora de Agenda Migrante, considera que las autoridades priorizan cumplir metas numéricas de detenciones sobre atacar el problema real. Apuntó que medidas como la creación de centros de detención de alta seguridad, conocidos como Alcatraz de Caimanes, solo generan miedo y estigmatización hacia los migrantes, sin incidir en la reducción del tráfico de drogas.

En la misma línea, el académico de la UNAM Guillermo Castillo recordó que figuras políticas como Donald Trump han explotado el discurso del migrante como criminal para fines electorales, pese a que no existen pruebas que vinculen la migración con un aumento de la criminalidad. Por el contrario, dijo, los migrantes indocumentados suelen trabajar y pagar impuestos, aunque su condición migratoria los haga vulnerables a abusos.

Los datos de la Comisión de Sentencias de Estados Unidos muestran que, en el último año fiscal, los distritos con mayor número de casos de tráfico de drogas fueron el sur de California, el sur y oeste de Texas, Puerto Rico y el norte de Texas. En todos, la mayoría de los implicados fueron ciudadanos estadounidenses, no migrantes.


