La decadencia del federalismo y los virreyes de Peña Nieto*

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*Artículo de opinión

I

(31 de julio, 2014).- El Estado federalista se ha establecido para ejercer la división territorial y para la distribución o descentralización del poder, de modo que éste no se centralice y aparezca el Estado Unitario. Pero nuestro sistema presidencialista tiende al autoritarismo y a la concentración de los poderes; donde encierra al Ejecutivo y extiende sus tentáculos al Judicial y al Legislativo, con todo y que Montesquieu propone la separación-división del poder del Estado en tres, y favorecer la democracia, para gobernar administrativa, judicial y legislativamente, en favor del pueblo. Y no solamente de Televisa, de Telcel y TV Azteca, con el resto de los empresarios que buscan ser monopolios. El peñismo ha sabido aprovechar la decadencia del federalismo, a causa de que los desgobernadores, presidentes municipales, y los poderes Judicial y Legislativo en las entidades han optado por acrecentar sus fortunas personales. Y ha impuesto procónsules para desplazar a los desgobernadores y concentrar el poder, ocupando algunos vacíos políticos existentes. Aunque no ha podido desplazar al narcotráfico y las delincuencias que ocuparon otros vacíos de poder.

II

Todos abusan del poder para su beneficio. Y abandonaron el ejercicio legal de sus facultades y obligaciones, por los fraudes electorales y porque no son políticos. Son ladrones, integrantes de una delincuencia semejante a las demás que asesinan, despojan, trafican y aceptan sobornos y se apoderan del dinero público. Y para dizque coordinar a los poderes locales con el federal, Peña y su cerrado grupo decidieron enviar comisionados virreyes (ya nombraron para Inmigración a uno en Chiapas, con facultades para coordinar a Campeche, Tabasco, Yucatán y Oaxaca). Y es que los desgobernadores son de palo con los bolsillos llenos. No falta mucho para que nombren a 32 comisionados, con los más diversos nombres. Y así el Estado Unitario irá ganando espacio al Estado Federal, minando al federalismo.

III

Los desgobernadores tienen en jaque al federalismo y nada les importa llevar a cabo sus obligaciones. Y el peñismo, que se nota hambriento de poder, de inmediato va y ocupa los vacíos en los estados y municipios. El autoritarismo y el centralismo peñista, tras las enseñanzas del narcotráfico que ocupó vacíos de poder del Estado, ha preferido fortalecer a los delegados de las secretarías del despacho presidencial (más que nunca poderosos), y en casos como Michoacán, designarles un Procónsul (al estilo de los emperadores romanos). En el Estado de México, Peña ya le impuso a Eruviel y a todos sus colaboradores, el control de uno de los Maccise –familia propeñista que tiene ya asegurada un Canal de Televisión Nacional–. En Michoacán impuso a un general dizque para parar la violencia. Así, el federalismo del Estado Federal va en caída y aparece el Estado Unitario con el centralismo. El presidencialismo peñista concentra en sus manos 31 poderes (y dentro de poco el 32 con Mancera cediendo espacios), para fortalecer sus intenciones sucesorias, donde su ambición personal no está descartada.

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