Peña Nieto y la dictadura de la mayoría #Opinión

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*Artículo de opinión

(08 de agosto, 2014).- Se nota que cada día que pasa del agónico primer tercio del sexenio, más y mejor ilustran al señor Peña Nieto sobre los temas que ha de tratar en sus innumerables intervenciones públicas, que le fascinan y por eso mismo se ha desgastado ante el demos (pueblo).

Un buen ejemplo sería su presencia en San Luis Potosí, muy mal gobernado por el priista Fernando Torazo, y donde corre peligro el PRI de ser derrotado dentro de un año, en el relevo legislativo y del titular del poder Ejecutivo. Estando en esa entidad y para justificar la aplanadora de la alianza PRI-PAN-PVEM en la apabullante aprobación de las leyes reglamentarias energéticas, para que entren en operación las modificaciones a los Artículos 27 y sobre todo 28 constitucionales, el feliz inquilino de Los Pinos y asiduo visitante del Palacio Nacional –para darle más simbolismo al presidencialismo– felicitó a los senadores de esa coalición por la victoria que ojalá no resulte pírrica, la cual privatiza al sector de los hidrocarburos, para que resulte cierto aquello de que el petróleo nos “lo escrituró el Diablo”, la careta de los inversionistas que ya están localizando los pozos del oro negro.

II.- Entre estiras y aflojas, y más daca que toma, se han aprobado las contrarreformas que el grupo secreto de Peña y Videgaray cabildeó con sus “think-tanks” o tanques de pensamiento; logrando vencer a una oposición que pacíficamente busca en la consulta popular ponerle reversa –especialmente– a la privatización petrolera.

Así, poco antes de tomarse unos días de vacaciones, el inquilino de Los Pinos envió a los legisladores que dieron luz verde a las iniciativas del caso, su felicitación. También les mandó su teoría sobre la mayoría en un Congreso. Una teoría, por cierto, bastante superada y, a su vez enriquecida, de la que no le informaron a Peña sus asesores.

Les mandó decir que “a falta de unanimidad, los acuerdos en una democracia se logran a partir de mayorías”. Ya desde 1835-1840, cuando se publica la innovadora obra de Alexis de Tocqueville (1805-1859), se postuló que cuando en un órgano colegiado –como los Congresos y Parlamentos– se hace a un lado a los representantes de uno o más partidos, que en los procesos electorales apenas alcancen la minoría de sufragios, aquellas mayorías pasan a ser la dictadura de la mayoría. A menos que las propuestas de las minorías parlamentarias o legislativas, sean en mayor o menor medida ingresadas a lo aprobado.

III.- Las minorías también cuentan y deben ser tomadas como parte en los acuerdos. Y no se necesita forzosamente la unanimidad. En el juego democrático, muchas veces esas minorías logran convertirse en mayorías, sólo que están divididas. Así que la teoría de Peña es muy antigua al postular que en una democracia los acuerdos son “a partir de las mayorías”.

No han puesto al día, al mexiquense, que se nota carente de formación e información de las democracias modernas, donde minorías y mayorías han de lograr transacciones; un toma y daca para tomar en cuenta a las minorías que representan un amplio sector de la ciudadanía. En la cuestión energética, las mayorías se agandallaron.

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