(13 de agosto, 2014).- Luego de que la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) informara que el salario mínimo en México fuera uno de los más precarios en la región, este martes, dirigentes de centrales obreras cercanas al gobierno peñanietista, representantes patronales y funcionarios gubernamentales, aceptaron un diálogo “institucional” al respecto, descartando el aumento salarial propuesto por el jefe capitalino, Miguel Ángel Mancera, de 80 pesos.
“Saludamos una discusión pública seria y responsable del incremento a los salarios mínimos, donde se expresen los actores sociales”, siempre y cuando sea en el marco de la Constitución, declararon dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), acompañados del titular de la Secretaría del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida.
Sin embargo, la negativa de aumentar el salario mínimo es contraria la de especialistas, que aseguran, no existe impedimento económico que permita elevarlos.
El doctor Juan Arancibia Córdova, del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), declaró este martes que el salario mínimo en México funciona más como una unidad de cuenta que como una referencia de salario.
En entrevista con la cadena Telesur, el investigador resaltó que el salario mínimo mexicano representa una tercera parte del de Argentina y la mitad del de Brasil, que incluso de duplicarse, continuaría siendo precario.
En cuanto a la presunta inflación que acarrearía el aumento salarial, Arancibia Córdova destacó que “el argumento de la inflación no se corresponde con lo que pasa en otros países como en Colombia, donde es de 300 dólares y no hay un proceso inflacionario”.
En cuanto a la satisfacción de necesidades básicas, el investigador destacó que los salarios son precarios, uno de los factores que impide la dinamización de la economía del mercado interno, ya que “una economía que quiera crecer sostenidamente, necesita fortalecer su mercado interno con más trabajo y mejores salarios”.
A la par, el gobierno priísta de Enrique Peña Nieto, en voz del titular de la Secretaría de Trabajo, reconoció que a lo largo de 30 años, México apenas ha tenido un crecimiento en el Producto Interno Bruto (PIB) de 2.4 por ciento y una disminución anual de la productividad de 0.4 por ciento que sumado a las tasas de crecimiento de la población e inflación, ha impedido la disminución de la pobreza y el mejoramiento de las condiciones de empleo traducidas en el bienestar de los mexicanos.
En el caso de otros países de América Latina, los salarios mínimos han ido en aumento contrario a la situación en México donde el salario mínimo asciende a 161 dólares.
En el caso de Chile, el ingreso mínimo mensual debe ser de 390 dólares a partir del primero de Julio del 2014, mientras en Argentina es de 435 dólares, en Brasil de 360 dólares y en Uruguay de 411 dólares.

