*Artículo de opinión
(14 de agosto, 2014).- En nuestro país, que es el de “no pasa nada”, el reino de la impunidad, el paraíso de la corrupción, todavía hay algunos renglones que sorprendentemente, sorprenden. Tal es el caso del cinismo que rodea a los del blanquiazul cuando de líos de faldas y sexuales se trata. Y no es que se le agudicen las críticas ya que, como seres humanos más que dispuestos a la comisión de faltas y adulterios, son susceptibles de caer en todo tipo de tentaciones, sino que ha sido tal su discurso y perorata sobre los valores de la familia, las exigencias para rendir cuentas, los escándalos que han protagonizado contra las minifaldas, la defensa de las parejas, dando clases sobre cómo mantener los matrimonios unidos, su rechazo al aborto, a la unión libre entre parejas del mismo sexo, su acercamiento con la Iglesia que los llevó a contar con su propio santo, con Tomás Moro y asistir muy persignados, con esposa, hijos, compañeros de escritorio, de curul o de despacho a la ceremonia en su honor en los templos ubicados en las colonias más lujosas de la capital de la República, que es altamente reprochable su comportamiento en la ya muy famosa fiesta de Vallarta y más su notable facilidad para mentir, para engañar, para las falsedades.
Según los videos difundidos, casualmente una vez que dieron su total aprobación a todas las reformas y sus leyes secundarias, las mujeres que ahí aparecen ¡válganos Dios que usaran minifalda!, eso sí sería escandaloso y por lo tanto disminuyeron o de plano decidieron dejarlas en algún buró; o se sabe bien a bien cuantos y cuantas y en qué tipo de pareja se trasladaron a las habitaciones en las cuales, seguramente, la unión no fue con las finalidad que marcan las leyes de la Iglesia, la de la procreación, sino más de la recreación, de unas que requiere del condón o de las pastillas anticonceptivas o las de después del día X, acción que va totalmente en contra de su posición política de negar las relaciones y de la defensa de la vida.
Seguramente que todo este tipo de francachelas se ejecutan con el propósito de cometer pecados de los cuales tengan que pedir perdón a esas sumisas esposas que por el bien del matrimonio solamente agacharán la cabeza ante la vergüenza de saber que las partes más feas e íntimas de sus cónyuges viajaron kilómetros y kilómetros a través de las redes sociales, que fueron contempladas lo mismo en los camiones que en los autos de lujo o en los aviones a través de la telefonía; habrán de soportar estoicamente las miradas de reojo en las escuelas de sus hijos y ni que decir de las palabras de consuelo de las comadres y de las amigüichis que buscarán las palabras más suaves para ayudarlas a cargar con su gran, con su enorme pena.
Eso sí, más de una lucirá vehículo nuevo, sacado de agencia de gran lujo. También tendrán una navidad de esplendor con tarjeta de crédito con un límite mucho mayor y hasta unas alhajas que no se habían comprado porque sus maridos hablan de tener caridad, de la caridad cristiana, de pensar en los semejantes, de preocuparnos por los pobres. Les pedirán los pecadores, con toda seguridad, que procuren llevar a los dispensarios y a los hospicios y orfanatos y hasta a los asilos toda la ropa que van a sustituir por la que van a comprarles y así, el matrimonio tendrá garantizados unos años más y la carrera política del sujeto de marras continuará sin mayores altibajos, sirviendo la experiencia para regocijarse en esas tardes aburridas en las que tienen que esperar en sus cómodas oficinas a que llegue el momento de ir a votar por otra ocurrencia o de sus jefes, o de su partido, o del hombre que ha logrado que su vida siga siendo esplendorosa: Enrique Peña Nieto.
Vimos vivir en franco y abierto amasiato a un Diego Fernández de Cevallos, “el jefe”, tendiendo una carretera, como Díaz hizo con el ferrocarril, para llegar a la puerta de su amada, de la muy joven mujer que esperaba al vejete vestida de luto, la que aceptó filmaciones y fotos al momento en el de nuevo pudo verlo de frente públicamente después de un supuesto secuestro. Muy digno, criticón, alarmado de las fallas ajenas y él sin respetar ninguna de las leyes, ni las de los hombres ni las de Dios o ¿porque no contrajo matrimonio civil con su primera esposa ante la Iglesia? Que se sepa no le anularon tal matrimonio por lo que su unión con las que le han seguido son adulterios que el clero católico castiga en sus cánones. Pero eso sí, divulga la honestidad y dice que no hay nada como la verdad y seguramente así será siempre y cuando nada tenga que ver con la forma en la que se hizo del hospital en donde supuestamente murió “el señor de los Cielos”, o con la que consiguió quedarse con lo mejor de Punta Diamante en Acapulco.
Vicente Fox hizo lo que ningún otro se había atrevido: se llevó a vivir a Los Pinos a su amante, le construyó su casita, la cabaña del amor, estando casado ya era totalmente infiel y adúltero. El exgobernador de Morelos, Sergio Estrada Cajigal, anduvo por los mismos lares y ligado, inclusive, a las drogas. Las jóvenes que han militado en ese partido han sido vistas en las discotecas literalmente “ahogadas” en alcohol, gritándoles a sus padres por el teléfono que ya son mayores de edad y que no se meten en sus vidas con todo lo que de ellos saben. Por si fuera poco, algunas se derrumban en los sanitarios y son sacadas por sus guardaespaldas. Estas féminas lo mismo han sido jefas delegacionales que han estado al frente del PAN. Hasta su secretaria general, doña Cecilia Romero duró muchos años en calidad de corcholata: pegada a la botella.
Dirán los admiradores de los blanquiazules, los que hacen de lado los tratos que tanto Fox como Calderón hicieron con el petróleo, con las minas, con el gas, que lo que hagan con su vida privada no es importante, sin embargo no comparte, la mayoría, esa opinión ya que lo primero que refleja es que no hay congruencia entre lo que se dice y lo que se hace y por lo tanto todo lo que expresan en las campañas no es sino un burdo engaño, la forma de hacerse del poder para seguir lucrando y sosteniendo sus altos niveles de vida que solo son comparables con las fortunas que logra reunir los capos de la droga y sus equipos cercanos, sus colaboradores, sus íntimos, sus compadres, sus socios, como es la política, igualito.
Y en cada entidad de la República, en la capital, en las curules, en las mesas de los MP locales, federales y especiales, tendremos ejemplos de lo anterior y las carreras siguen y se aceptan las disculpas que no son públicas sino muy privadas, y se perdonan, y se sigue en el próximo escalón político, y se niegan a aceptar las renuncias porque agradecen el trabajo hecho, lo aprobado, para el grupo, para los suyos. Se ha visto como en EE.UU., por ejemplo, las carreras de muchos demócratas y republicanos se fueron por la coladera cuando saltaron a la luz pública escándalos sexuales, de bigamia, de homosexualidad, de paternidades irresponsables e incluso de contratación de indocumentados para el servicio doméstico.
Tal parece que Bill Clinton ha sido de los muy pocos en salvarse y eso debido a la actitud que guardo la Hillary, muy similar a la que mantiene la reina Sofía de España frente a las infidelidades del ahora rey de chocolate con nariz de cacahuate. Los franceses, con lo abierto que son, no han dejado de criticar estas acciones en sus presidentes, pero más aún castigan a los ladrones, a los abusadores, a los que utilizan el poder como algo propio; los japoneses llegan al suicidio antes de ver a su familia en el lodazal. Se recuerda que incluso, dos ex gobernadores de la Unión Americana salieron de sus respectivas oficinas cuando fueron señalados: uno por infidelidad y otro por relaciones homosexuales.
Vance McAllister, congresista republicano, fue filmado cuando besaba a una de sus colaboradoras y se decidió que ya no volverá a participar en ninguna elección. La pena ha sido para sus cinco hijos y su esposa que ya hasta se cambiaron de residencia. Será un hecho su dimisión inmediata. Herman Caín, fue acusado por acoso sexual y quedó a la vista otro de sus romances extramaritales por lo cual tuvo que dejar la campaña que realizaba en el 2012. David Wu, salió por peteneras cuando admitió que lo dicho sobre proposiciones indecorosas a la hija de uno de los donadores de su partido, era verdad. Anthony Weiner pago muy caro haber exhibido en su cuenta de Twitter, en poses muy sugerentes y con poca ropa cuando apenas tenía unos meses de haber contraído nupcias.
En aquellas tierras consideran que si un político es capaz de engañar a su familia, entonces no se puede confiar en él porque engañará todavía más a los electores. En estas tierras las infidelidades son muestras de gran hombría y que se tengan hijos a los cuales se les niegan las pensiones alimenticias habrá de ser culpa de las mujeres que los parieron porque con sus conductas hicieron dudar a los grandes señores sobre la veracidad de ser el progenitor. Ser macho es que la primera dama solo se entere de huérfanos, de minusválidos, de algunas reuniones en las que presuma hasta de la virilidad de su cónyuge. Se le aleja de asuntos que tenga que ver con políticas públicas aún y cuando estas sean para todo aquello que le es, por naturaleza, no sólo comprensible sino que puede tener mejores soluciones.

