Por Héctor Tenorio
(15 de agosto, 2014).- Desde la visión oficial la aprobación y promulgación de la reforma Energética ha sido calificada como el legado que dejará el presidente de la República a la nación. En cambio, los detractores de tal medida consideran que se cometió el mayor atraco en la historia, los lópezobradoristas aseguran que el 80 por ciento de la población desaprueba esta reforma. Esto es una exageración, algunas encuestas indican que el 40 por ciento de la población está en contra, el 31 por ciento a favor, el 15 por ciento le da el beneficio de la duda, y al restante no le interesa, a pesar del gasto publicitario. Entre los principales motivos está que la derecha con sus fobias y miedos revivió la obra del ex presidente Lázaro Cárdenas del Río (1934 -1940), el mismo Enrique Peña Nieto se encargó de comparar su propuesta con la nacionalización del petróleo en 1938.
Sin embargo, el temor del mandatario es que la corrupción de Pemex se convierta en un obstáculo, esto lo llevó a que la Secretaría de Energía (Sener) diera a conocer con un mes de anticipación los resultados de la Ronda Cero de las áreas adjudicadas a Pemex y de la Ronda Uno que incluye la primera ronda de licitaciones de los nuevos contratos a empresas nacionales e internacionales. En octubre, se publicarán todos los reglamentos de la legislación secundaria de la Reforma Energética. De ese modo, se dará a tiempo, la plena certeza jurídica a las nuevas inversiones en el sector.
Los opositores al régimen también se movilizan, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) dice contar con un millón 700 mil firmas y el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) asegura tener un millón 600 mil firmas exigidas para que se lleve a cabo la consulta popular en junio del próximo año. El 10 de septiembre, entregaran las firmas al Senado de la República para que éste las envíe al Instituto Nacional Electoral (INE).
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel López Obrador consideran que existen elementos suficientes para que se realice este ejercicio democrático, cuentan con el respaldo de varios constitucionalistas que avalan la legalidad de sus acciones. Sólo falta que así lo vea la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Las condiciones están dadas para que los perredistas y Morena ganen. Siempre y cuando trabajen unidos con un objetivo común e invirtieran en una campaña publicitaria contra la privatización, como la que fue utilizada en el plebiscito de Chile de 1988 celebrado el 5 de octubre de 1988. En ese entonces, el dictador Augusto Pinochet estaba convencido de que un triunfo de la oposición era impensable.
Los antipinochistas prometían con mensajes positivos un futuro de libertad y alegría. La crisis económica que golpeó al país en 1983 actuó como detonante para que la campaña electoral del “No” tuviera un nivel de convocatoria tan alto, que desembocó en un triunfo histórico con el 54,71 por ciento de la votación.
En este sentido, la izquierda mexicana debería enfocar sus esfuerzos en demostrar los efectos del gasolinazo en el bolsillo de los ciudadanos y relacionarlo con la entrega del petróleo a la familia Bush. Esta campaña publicitaria permitiría redefinir el nacionalismo y reinventar la relación con nuestros vecinos del norte. ¡Vaya tarea!
Ahora bien, si la Suprema Corte de Justicia de la Nación no permitiera la consulta popular, la izquierda podría denunciar esto como un acto antidemocrático y ganar las elecciones electorales del próximo año. Incluso de celebrarse la consulta y perderla con un margen estrecho, estaría en posibilidad de ser mayoría en el Congreso de la Unión. No obstante, la realidad que prevalece entre Morena y el Sol Azteca es la división.
A esto se añade la lucha de los perredistas por la renovación de la dirigencia nacional, Nueva Izquierda (NI) a través del coordinador parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados, Silvano Aureoles intenta cerrarle el paso a Cárdenas Solórzano, lo hizo con tal de ganar la candidatura a la gubernatura de Michoacán. Aunque tuvo que retroceder, el líder nacional del Barzón, Alonso Ramírez Cuellar y el ex diputado local Enrique Bautista Villegas, le recordaron que está moralmente incapacitado para descalificar, ya que el diputado federal fue un personaje clave en el Pacto por México.
Tal situación evidencia el problema de la izquierda: No forman cuadros comprometidos con la lucha social; sus políticos están enfermos de protagonismo y su única ideología es el pragmatismo sin importar lo que piense la militancia.

