Para seguir devorando al país, Peña impondrá en su gabinete a compadres y socios*

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*Artículo de opinión

(26 de agosto, 2014).- Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno del Distrito Federal, anuncia su campaña para aumentar el salario mínimo, con la oposición patronal-empresarial y de Carstens desde la banca central, pues a su decir, un aumento por decreto generaría una inflación incontrolable; no obstante, el mandatario capitalino también advirtió que para finales del año haría ajustes entre sus colaboradores: varias cabezas a la guillotina.

Al mismo tiempo, por el frente peñista sólo hay rumores y apuestas de los cambios para que el inquilino de Los Pinos intente poner en marcha sus “cambios estructurales” para “mover a México”, en dirección de su principal objetivo: que vengan las inversiones de chinos, japoneses, estadounidenses, canadienses, rusos, ingleses y alemanes, para explorar y comercializar lo que encuentren de petróleo –una vez privatizado–, y que las leyes reglamentarias o “secundarias” ya pusieron en claro de qué se trata el negocio.

A la mejor hasta se va Lozoya, el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), quien dice que es “muy grande el apetito” de las petroleras extranjeras por el botín. Esta acción peñista ya borró de las dos cámaras del Congreso, la frase “La patria es primero” que un decreto de 1971 mandó inscribir, y que un nuevo decreto peñista puede cambiar por: “La patria para después”; o de plano, ¡abajo máscaras! y que la nueva frase modernizadora diga “Ya no hay patria”.

II.- Para su sexenio de cuatro años (hay que leer el análisis de Rivapalacio: “El sexenio corto de Peña Nieto”, en El Financiero: 8/VIII/14), Peña necesita hacer cambios de las mujeres (la Robles al PRD de “Los Chuchos” y su hijita al PRI de la Ciudad de México) y de “los hombres del presidente”. Por ejemplo Osorio Chong, quien anda enredado en Michoacán y Tamaulipas, y ya tiene de candidato para “gober” de Hidalgo al senador Penchyna, autor de otra frase digna para el Congreso “quieran o no quieran, la reforma energética va”, se iría de presidente del PRI para intentar lo que hizo Roberto Madrazo: autonombrarse candidato del PRI como aspirante a la sucesión de Peña.

Cada vez más tartamudo por nerviosismo y casi sin dormir, ya no quiere Osorio el queso de Gobernación, donde el que manda es el peñista Luis Miranda Nava, quien ya no puede esperar para que su jefe y amigo (ahora que es el sexenio de los compadres y socios: Neme y Maccice), lo invista como titular de las oficinas de Bucareli y las alternas muy cerca de Los Pinos, para burlar las manifestaciones.

III.- César Camacho, el otro “hombre del presidente”, se iría de candidato a diputado federal o, para no desgastarse y hasta perder la elección, de diputado “pluri”. Este presidente aparente del PRI –porque realmente es Peña–, está fuera de la jugada electoral del 2015; y Peña quiere maniobrar como cuando era el “gober” mexiquense, poniendo alfiles, peones, caballos y torres, para que no le hagan jaque mate los del PAN, Morena, PRD-cardenista, pues ya no habrá “pacto” ni zanahoria.

Así que Osorio se iría para dar un paso atrás (olvidando que “un paso atrás, ni para tomar vuelo”) y Camacho como diputado para el relevo de Beltrones; aunque el pobrecito César mexiquense no tiene ni el uno por ciento de las cualidades del sonorense. Aún hay más, pero para otra columna, cuando llueve sobre mojado.

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