(29 de agosto, 2014).- El tema que está confrontando al gobierno federal y al gobierno del Distrito Federal es, sin duda, el aumento del salario mínimo que el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, ha propuesto para el país. No son estos, sin embargo, los únicos actores que participan del tema, sino que distintos organismos institucionales, sindicales y empresariales han marcado su posición.
De acuerdo a los datos de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), México es el único país de región que no ha aumentado su salario mínimo en 10 años, mientras que países como Brasil, Uruguay, Argentina, Bolivia y Chile han mejorado la cifra salarial consiguiendo avances en la eliminación de la desigualdad.
Según los datos de la propia Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI)[1], el salario mínimo de la zona A de nuestro país es de 67.29 pesos, mientras que el a zona B es de 63.77 pesos. Estos salarios, de acuerdo con el organismo institucional, debería “ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.
Pese a esta caracterización, el salario mínimo del Distrito Federal (perteneciente a la zona A junto con Monterrey y Guadalajara) actualmente apenas cubre la canasta básica.
De acuerdo a la información de la Dirección General de Abasto, Comercio y Distribución (DGACD)[2], en julio de este año el costo de la canasta básica mensual fue de 1,673.14 pesos, mientras que una persona con el ingreso de unsalario mínimo, al mes, contaría con apenas 2,018.7 pesos. Es decir, a una persona que gane apenas el salario mínimo le quedarían escasamente 345.56 pesos para resolver sus demás necesidades como el transporte, vestido, vivienda, etc.
Y no es para menos, según los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), son alrededor de 700 mil trabajadores a nivel nacional los que ganan apenas el salario mínimo en una jornada de 8 horas, mientras que las personas que ganan entre 1 y 2 salarios mínimos representan el 35 por ciento. Para la Cepal, estos últimos apenas tienen una remuneración apenas superior al umbral de la pobreza extrema.
Estos salarios tan bajos, señala el CONEVAL, apenas mantiene a las personas por encima de la situación de pobreza.
En comparación, los países latinoamericanos han aumentado sus salarios mínimos considerablemente, en algunos casos de hasta el 200%. Argentina, país con el mayor salario mínimo, de 434 dólares mensuales (5 mil 672.38 pesos de acuerdo al valor del dólar establecido por el Banco de México, que actualmente se compra en 13.07 pesos); Uruguay, que de 2005 a 2012 aumento 180% el salario mínimo y ahora se coloca en 370 dólares mensuales (4 mil 835.9 pesos).
También están Brasil, que su salario mínimo es equivalente a los 360 dólares (4 mil 705.2 pesos); Chile, con un salario mínimo de 390 dólares (5 mil 97.3 pesos). México, por su parte, se coloca en el último lugar, apenas por arriba de Haití, con 154.39 dólares (2 mil 18 pesos).
Pese a que los países latinoamericanos han comenzado tarde el aumento al salario mínimo, en la última década los gobiernos han implementado políticas que ayudan a aumentar los salarios, en el caso de Chile, por ejemplo, más aumentos al salario mínimo están programados para realizarse en 2015 y 2016.
Cabe señalar que pese a las recomendaciones de organismos internacionales, que recomiendan bajar los salarios de los trabajadores para incentivar la inversión de las empresas extranjeras o no aumentar la inflación, los gobiernos latinoamericanos han aumentado los salarios y han experimentado crecimientos económicos, según las afirmaciones de la Cepal.


