Municipios de Guerrero enfrentan el aislamiento provocado por el narco

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(28 de agosto, 2014).- Los problemas de inseguridad en Guerrero fueron puestos al descubierto nuevamente, cuando el pasado 23 de agosto el transporte público que conecta el centro del estado con la sierra fuera suspendido debido a que un grupo armado interceptó cuatro automóviles en la región.

Versiones de los pobladores en Tlacotepec, municipio guerrerense, aseguran que la ruta carretera que va de Guerrero a la Ciudad de México es controlada por una organización criminal dedicada al robo, extorsión y secuestro. No obstante, se sabe que son varios los grupos que pretenden hacerse con el control del estado.

Debido a la falta de transporte público, el combustible y los alimentos comenzaron a escasear en cerca de 80 comunidades. Y no sólo ello, los residentes aseguran no salir por el miedo a que se presenten nuevos ataques, los cuales arreciaron en la entidad a raíz de que una unidad militar establecida en la zona se retiró.

Al margen de ello, las autoridades estatales lidian con las amenazas a la seguridad que implica ser vecino de Michoacán, una entidad por demás conflictiva donde el pasado 23 de agosto fueron halladas dos fosas comunes con un total de 11 cadáveres atribuidos al narcotráfico.

Sumado a ello, la entidad está a la espera de que Luis Antonio Torres González, “El Americano” exlíder de la Fuerza Rural declaré ante la Procuraduría General de Justicia del estado (PGJE) por sus vínculos con Servando Gómez, “La Tuta”, cabeza de los templarios.

De esta forma, los retos en la materia para ambos estados son sumamente notorios, toda vez que el crimen organizado ha instaurado la violencia de forma general, que en el caso de Guerrero le valió ubicarse en 2013 como el primer lugar de homicidios a nivel nacional.

A su vez, en Michoacán el clima de violencia es achacado mayormente a la presencia de Los Caballeros Templarios, aunque el constante aumento en los asesinatos es atribuido al vacío de poder que dejaron en zonas donde su influencia desapareció.

Caracterizados por la añeja presencia de autodefensas, como una forma de combatir a los cárteles, Guerrero y Michoacán ahora viven la fractura interna de dichos grupos, cuyos movimientos alteran la cotidianeidad.

La respuesta inmediata del Ejecutivo fue casi predecible, pues a territorio michoacano enviaron elementos de seguridad federales, mientras que para Guerrero el olvido de las autoridades parece haber sido la única reacción.

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