Alina Rosas Duarte / @ARD3_0
(08 de septiembre, 2014).- A veinte años de distancia, el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), abrió la puerta por la que fueron empujados los trabajadores de Canadá, México y Estados Unidos, a una brutal competencia global por los empleos que han coartado su nivel de vida y están destruyendo su futuro.
Así lo aseguró el académico estadounidense Jeff Faux durante el “Seminario Internacional Subordinación de México bajo Estados Unidos en el marco del Tratado de Libre Comercio: despojo, guerra social y violación masiva de derechos humanos” organizado en la UNAM, destacando que “hoy los movimientos sociales deberá tener una agenda donde trasciendan los sueños de los pueblos y no que priorice los sueños de las élites americanas”.
“Desde la segunda guerra mundial hasta los años ochenta, la clase dominante habría tenido suficientes capacidades para satisfacer la política de cada país, capaces de satisfacer el sueño de la élite financiera de obtener ganancias, el sueño del sector político militar de lograr la dominación global y tres, el sueño del pueblo de tener oportunidades económicas. Hoy en día no hay duda que tienen recursos para satisfacer uno de estos sueños, dos tal vez, pero tres no. Y por supuesto es el sueño del pueblo el que está siendo sacrificado”
El TLCAN, aseguró el investigador del Instituto de Política Económica en Washington, Estados Unidos, fue concebido por Ronald Reagan, negociado por George Bush primero y fue impulsado en el Congreso de Estados Unidos por Bill Clinton en alianza con los republicanos y grupos de presión empresariales bajo la promesa de empleos estadounidenses bien remunerados que a veinte años de distancia demuestra lo contrario.
“El tratado costó directamente a los Estados Unidos una pérdida neta de 700 mil puestos de trabajo. El superávit con México se convirtió en un déficit crónico. Y con el desmembramiento económico en México se incrementó el flujo de trabajadores indocumentados hacia Estados Unidos”, afirmó el académico meses antes en una columna publicada en el diario The Huffington Post.
Durante su presentación en México, Faux destacó la importancia de hacer saber que el enemigo de los trabajadores de un país, no son los trabajadores de otros países, sino los poderosos a nivel mundial que están dispuestos a la exportación de la fuerza laboral donde quiera que puede prosperar.
“Es necesario organizar alianzas con movimientos populares en otros países, ningún movimiento tendrá éxito si está aislado. Parece utópico hablar de un movimiento internacional que pueda ganar contra los capitalistas, pero es posible imaginar un movimiento que crece paso a paso con alianzas populares región por región”, declaró.
Jeff Faux, indicó en su conferencia titulada “TLCAN y la guerra global de clases, terrorismo de Estado continuo”, que las condiciones económicas para los miembros del TLCAN son peores, sin embargo en un modelo de globalización, esto no genera sorpresa.
Tras las grandes crisis del siglo XX, incluída la Segunda Guerra Mundial, los países hegemónicos tuvieron que llegar al acuerdo de aplicar la Teoría de Keynes, mantener el crecimiento por medio de un contrato social en el que los trabajadores reciben un sueldo, sin embargo, bajo los deseos de la clase empresarial, los Estados se negaron a que la clase trabajadora recibiera altos sueldos, impidiéndoles la oportunidad de comprar los bienes que producen y que requieren, señaló Jeff Faux.
Negarles ingresos a los habitantes de las naciones, significaba con ello negar la posibilidad de compartir del poder con los sindicatos y el sector popular, “prefieren el mercado global sin restricciones donde las ganancias dependen de sueldos bajos para reprimir el gasto de producción”, dijo.
“La clase dominante se ha atrapado, ha expandido el mercado mundial más allá de las instituciones globales que crearon, éstas no pueden soportarlo […] la clase dominante no va a cambiar y tarde o temprano el pueblo va a buscar nuevos líderes para liberarse”, concluyó.

