(19 de septiembre, 2014).- Es un hecho que la administración peñista se ha caracterizado por un mal desempeño de la economía nacional, registrado sobre todo por la continua caída del Producto Interno Bruto (PIB); sin embargo, durante los últimos meses se ha señalado al comportamiento económico de EE.UU. como el culpable.
Ahora, Raúl Feliz y Alejandro Villagómez, profesores e investigadores del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) indican lo contrario: “Fundamentalmente es culpa de México. De nadie más”.
Los miembros del CIDE argumentaron su declaración, explicando que la correlación entre los ciclos económicos de ambos países se fracturó desde que inicio el sexenio de Enrique Peña Nieto, por lo que “mientras que la economía americana se ha venido recuperando, la mexicana entró en un periodo de debilidad”.
Dos razones fueron identificadas: la lenta ejecución del gasto público, y una reforma fiscal con características recesivas.
Es decir, mientras que el gasto público va en aumento sin efectos multiplicadores, la reforma fiscal, promovida por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, tuvó un impacto sumamente negativo para el consumo y la inversión, “de manera mucho más terrible de lo que ellos (el gobierno) habían previsto”.
Además, a la “estrategia” económica de Peña Nieto todavía hay que sumarle el constante incremento de la deuda pública.
Los malos resultados se confirman al considerar que en marzo del presente año, el crecimiento económico para el 2015 se estimaba en 4.7 por ciento. Luego de varias caídas, actualmente ha llegado a 3.7 por ciento en el mes de septiembre.
“La economía de EE.UU. está creciendo”, afirmó Feliz, “si con todas esas condiciones a favor, no podemos crecer… pues estamos muy mal.”

