(1 de octubre, 2014).- Hace algunos días se distorsionó la información en torno a los análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), ya que se exaltaba que la Zona Conurbada de Zacatecas-Guadalupe y Morelos sea la octava más competitiva de las 29 ciudades de su tamaño.
Lo que no se dijo es que, de acuerdo al análisis de IMCO, llamado “Índice de Competitividad Urbana 2014: ¿Quién manda aquí?”, señala que Zacatecas-Guadalupe ocupa el lugar 25 y es una ciudad intermedia en cuanto a competitividad se refiere; es decir, no es una maravilla compitiendo Zacatecas- Guadalupe, tal y como se quiso señalar ni ha tenido avances sustanciales.
Además, fíjense el grado de incongruencia, suponiendo sin conceder que Zacatecas esté entre las 25 ciudades más competitivas del país, de 78 analizadas, cabe preguntarnos ¿Competitividad a costa de qué?
Y es aquí donde viene lo sustancial, ya que IMCO dice que “la confiabilidad y objetividad del sistema de Derecho” y “el manejo poco sustentable del medio ambiente”, son los aspectos con los que peor se califica a Zacatecas.
Esto es, dicho de otro modo: que hay facilidades para las empresas a fin de que se implanten y operen en Zacatecas, lo cual hace crecer la competitividad en la región, pero es muy probable que para ellos, presumiblemente, habría corrupción y por ende deterioro en el medio ambiente.
Desde luego que nosotros anhelamos que a Zacatecas le vaya bien y que tenga desarrollo económico, porque de esta forma los habitantes tendremos mejor calidad de vida y empleos mejor pagados, pero no toleramos las mentiras y mucho menos que las empresas vengan a hacer y deshacer a su antojo.
Mucho menos que destruyan nuestro medio ambiente y a torcer la ley a modo para imponer sus designios, porque ello traerá más perjuicios, cuyo caso reciente y emblemático lo tenemos en el Grupo México, que ha contaminado ríos, pueblos enteros y destruido ecosistemas sin castigo alguno.


