(07 de octubre, 2014).- José Luis Abarca Velásquez está prófugo, pero el cargo por el que está siendo investigado no es el primero en su lista. En octubre de 2013, miembros de la corriente perredista Izquierda Democrática Nacional entregaron al Gobierno federal el testimonio de un sobreviviente de las torturas y ejecuciones ordenadas por el alcalde de Iguala.
Según Nicolás Mendoza, testigo de la ejecución del líder social Arturo Hernández Cardona, fue José Luis Abarca quien le dio un escopetazo en la cara y otro en el pecho. “Después lo dejaron tirado en la fosa”, relató ante un notario público.
René Bejarano, quien posee copia de la declaración, acudió con el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam para comunicarle las acciones criminales imputadas a Abarca.
En un encuentro realizado por la intervención de la diputada federal Aleida Alavez logró, Bejarano detalló la información en su poder. Sin embargo, no recibió respuesta, por ello, buscó al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, quien accedió a verlo en una oficina de avenida Reforma, cerca de Polanco.
“Dijo que lo iba a revisar, pero eso en el lenguaje del PRI es quizás que no va a pasar nada”, explica.
Héctor Arroyo, otro sobreviviente, explica que después de una protesta contra Abarca donde se pedían obras de electrificación, los manifestantes se dispersaron, pero una camioneta marca Ford modelo Rangerya los esperaba cerca de la caseta de cobro.
“Eran las cuatro de la tarde cuando una parte de la dirección política de la Unidad Popular abordó la camioneta Pilot Honda modelo 2010 color blanca con placas de circulación del Distrito Federal propiedad de Arturo Hernández Cardona. Pretendían dirigirse hacia sus oficinas ubicadas en Aldama 70 del Centro de Iguala. Fueron ocho las personas que subieron al vehículo: 1) Arturo, quien conduciría 2) Héctor Arroyo Delgado 3) Efraín Amates Luna, dirigente de la organización Lucio Cabañas Barrientos 4) Ángel Román Ramírez, del grupo Mi Patria es Primero 5) Gregorio Dante Cervantes, activista de izquierda 6) Nicolás Mendoza Villa, de la Unión Campesina Emiliano Zapata 7) Rafael Balderas Castrejón, quien hacía poco que se había sumado al movimiento como comerciante en el centro de la ciudad y 8) Jimmy Castrejón, del equipo Tierra y Libertad.
“Llamó su atención que muy cerca de la caseta de cobro de la autopista, estacionada se encontraba una camioneta sin placas de circulación , doble cabina de color roja con salpicaderas de color crema a bordo de la cual se alcanzaban a distinguir cuatro ocupantes de sexo masculino y una mujer sentada en el asiento del volante quien tan luego Arturo emprendió el trayecto por la carretera hizo una llamada telefónica y puso en marcha su camioneta para seguir a la Pilot Honda.
“Héctor y Efraín dos de los cinco sobrevivientes de la tragedia dedujeron que eran ‘Los Halcones’ que avisarían a los secuestradores que las víctimas avanzaban, pues dando vuelta a la primer curva después de la caseta, tan solo aproximadamente a 600 metros de iniciado su trayecto fueron interceptados por cinco sujetos armados con pistolas quienes iban a bordo de una camioneta gris marca Dodge”.
“Obligados a bajar de la camioneta los líderes sorprendidos se mostraban atónitos. Arturo Hernández Cardona forcejeó con uno de los hombres armados lo que propició que recibiera una herida de bala en su pierna derecha. Ese momento de confusión fue aprovechado por Jimmy Castrejón quien huyó del lugar sin que pudieran detenerlo los agresores. En su huida Jimmy saltó por una cerca de alambre, se le desprendió una prótesis de un brazo que se quedó ahí sin que su propietario pudiera recuperarla.
“Los agresores obligaron a subir apilados en los asientos traseros de la camioneta de Arturo a los siete secuestrados. Héctor Arroyo fue sometido boca abajo en el piso del vehículo. Erróneamente pensó, lo dice con ironía, que eran policías judiciales los atacantes que los habían detenido y que los conducirían hacia alguna dependencia gubernamental y que posteriormente recuperarían su libertad. Nada de eso aconteció.
“Los cinco secuestradores eran jóvenes de entre veinte y treinta años de edad, vestían pantalones de mezclilla, camisas y playeras tipo polo, calzaban tenis y utilizaban gorras tipo cachucha. Hablaban con el tono calentano de la región, excepto uno que tenía el acento norteño tipo Sinaloa.
“Las dos camionetas circularon aproximadamente durante diez o quince minutos de tiempo. Las víctimas, durante el trayecto pudieron observar que los trasladaron por donde está ubicada una tienda Oxxo de la colonia Guadalupe hasta llegar a una zona cerril.
“Les vendaron los ojos. De manera improvisada, en ocasiones, con restos de papel, les tapaban los oídos. Los ataron de pies y manos con mecates y las agujetas de sus zapatos.
“Cuando los vi, sentados en la sala de mi casa, todavía mostraban los rastros de las heridas que les produjeron las ataduras. Frecuentemente, narraron, los golpeaban en el abdomen y en las piernas con la parte plana de algunos machetes al tiempo que los interrogaban acerca de las razones por las cuales protestaban contra el Presidente Municipal y por qué habían hecho pintas en el edificio del Ayuntamiento”.

