(08 de octubre, 2014).- Durante el peñismo van más de 23 mil homicidios, y los actos de violencia de las delincuencias, y las respuestas policiacas y militares han aumentado. Calderón y su favorito: Genaro García Luna, deberían estar encarcelados porque sin estrategia política ni militar, enviaron a los soldados a imponer la paz… de los sepulcros; con lo cual abrieron la Caja de Pandora y todos los males escaparon –incluso la esperanza de acabar con éstos–, sumiendo al país en el caos y la anarquía. Esa violencia alcanzó una situación infame porque no se supo ni se quiso coordinar con los desgobernadores el ataque real del problema, con el pretexto de que eran facultades federales. Ahora, los desgobernadores y sus funcionarios se hacen a un lado, pactando con las delincuencias no ser atacados. Y ya se escuchan voces de separatismo, que si bien es utópico, no deja de hacer ruido clamando parar el auge de tanta violencia.
II.- Así que el calderonismo-galvanista, dejó la violencia que el señor Osorio Chong asegura que ha disminuido; y ha convencido a Peña de presumir esa baja en escenarios internacionales, donde los asistentes tienen información que desmiente su discurso. Y los mexicanos sabemos que gracias a la maniobra estadunidense: “rápido y furioso”, para introducir armas a México, los delincuentes poseen armamento poderosísimo, con el que desatan su crueldad. Osorio Chong ya no sirve en Gobernación, pues ni siquiera reconoce la realidad de que la inseguridad generalizada está obligando a que la sociedad se encamine a la autodefensa ante la incapacidad de las autoridades. Además, igual que el titular de la CNDH, el tal Plascencia, ha salido en defensa del fusilamiento de más de 20 personas en Tlatlaya, Estado de México, donde un batallón militar abusó del poder a la sombra del ex secretario de la Defensa: Guillermo Galván, el mismo que ordenó o permitió la matanza de Ojinagua, en Chihuahua.
III.- Y hablando de la CNDH, Raúl Plascencia Villanueva y su camarilla han abusado de la corrupción y el poder para satisfacer sus intereses, pisoteando los tres primeros párrafos de nuestra Ley Fundamental, violando los derechos humanos de los mexicanos que atendieron desde que en mala hora fueron impuestos en esos cargos, y se dedicaron a quedar bien con las cúpulas en el poder con sus “recomendaciones” a modo. Por tal motivo, los mexicanos agraviados por tan nefasto desempeño, asistieron a la Cámara de Diputados Federales –sede de origen para atender el Juicio Político–, y presentaron la solicitud para que éstos sean llevados al Senado que los juzgue y sentencie por utilizar a la CNDH para sus fines de corrupción; con todo y una auditoría contable para saber el destino del dinero de la institución y los posibles sobornos que han recibido. Aunque fue duramente criticado e impugnado, los favoritismos políticos permitieron que esa institución cayera en manos del cártel de Plascencia y sus jóvenes bien pagados –sin hacer nada–, que alteraban el trabajo que hacían los cuadros inferiores, para que las recomendaciones fueran tersas a favor de los funcionarios acusados y favorables para los quejosos.

