(4 de noviembre, 2014).- A pesar de que son contextos diferentes, la barbarie de Ayotzinapa, Guerero, y las desapariciones recientemente registradas en Allende, Coahuila deben considerarse igual de criminales, sentenció el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, quien afirmó que se deben investigar actos del crimen organizado, pero también aquellos donde estuvo involucrado el gobierno, o donde no actúo debidamente.
El prelado calificó de terrible el hecho de que 300 personas hayan desaparecido de la región, sacadas de sus casas con luz del día, con viviendas saqueadas, maquinaria robada y nadie hiciera nada, lo que habla de la impunidad enclaustradas en las oficinas de gobierno.
Cuestionado sobre si tenía conocimiento sobre la supuesta incineración en químicos de los desaparecidos, a manos de presos, principalmente del penal de Piedras Negras, el padre aceptó saber de las llamadas “cocinas”, cuya práctica tildó de repugnante y horrible.
Respecto a las acciones del gobierno para dar con los desaparecidos, Vera sólo atinó a decir que “esto nació impune. Si eso se ha hecho con una cadena de impunidad, ¿van a romper con esa cadena? No creo”.
En el caso de Ayotzinapa, lamentó lo que para él fue un mensaje dirigido a la ciudadanía, para que no pidan justicia pues pueden terminar desaparecidos o muertos. Asimismo, recordó que junto a un grupo de defensores de los derechos humanos del sur mexicano, denunció ante la PGJE guerrerense los actos del ex alcalde José Luis Abarca, ya detenido.
De igual forma, lanzó una crítica feroz contra el Estado, ya que han utilizado a voluntarios en la búsqueda de los estudiantes normalistas, en lugar de contratar un equipo de investigación profesional. “¿Hay manera de asociarse con criminales para que hagan lo que hicieron, pero no hay fondos para buscar a estos muchachos?” cuestionó de manera irónica el religioso.


