(07 de noviembre, 2014).- El director del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), Víctor Hugo López Rodríguez, visitó Italia y España para denunciar la situación que vive México en cuanto a la violación de las garantías fundamentales, no sólo a nivel individual como en el caso de Ayotzinapa, sino también contra las comunidades y pueblos originarios en general.
“Ayotzinapa no es la punta, sino el lastre del iceberg de lo que ha estado pasando en México en años recientes, donde prima la impunidad y donde se ha intentado maquillar la violencia”, sentenció.
De igual forma, López Rodríguez criticó ante instancias europeas, la colusión del Estado mexicano con la delincuencia organizada.
Su primera visita se llevó a cabo en Roma, para participar en el Encuentro Mundial de los Movimientos Sociales, encabezado por el papa Francisco. Los activistas expusieron las problemáticas de las comunidades indígenas en América Latina, y se abordó la militarización que sucede en México, así como el auge de la delincuencia organizada, al estar vinculada con las mismas autoridades del Estado.
Posteriormente, el defensor de derechos humanos llegó a Madrid y al País Vasco para reunirse con la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Euskadi, donde se trató el caso Ayotzinapa en particular. Como resultado de la reunión, destacó el compromiso de los parlamentos vascos para emitir un manifiesto sobre su preocupación ante los hechos, exigiendo el respeto a los derechos fundamentales.
“Lo ocurrido en Iguala no son hechos aislados, por eso hemos llamado la atención, para que ellos elaboren un pronunciamiento sobre lo que ocurre en México. Ya que se han roto los límites del respeto a los derechos individuales y colectivos”, expresó López Rodríguez en entrevista con el periódico La Jornada.
Asimismo enfatizó que “este caso se suma a las más de 25 mil personas desaparecidas desde 2005 y a las 80 mil asesinadas en años recientes, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)”.
Lo peor de la situación, para el activista, es descubrir al Estado mexicano completamente vacío de autoridad, es decir, un “gobierno de apariencia que sólo vende humo y esconde la profundidad de la crisis y de la situación tan compleja que vivimos”.
“Tenemos ejemplos suficientes para decir que lo que hoy ocurre con los normalistas se había anticipado, que podía ocurrir y no se hizo nada para evitarlo, a pesar de las advertencias. No es un secreto que México se ha convertido en un narcoestado”, manifestó luego de citar la masacre de Acteal, Chiapas, en 1997; los 72 migrantes asesinados en San Fernando, Tamaulipas; y los 22 ejecutados extraoficialmente en Tlatlaya, Estado de México.
Finalmente, López Rodríguez concluyó que los informes presentados por organismos internacionales han confirmado que el Estado mexicano está deteriorado y se muestra ajeno a la violencia que vive todos los días la ciudadanía, cuando en realidad el mismo Estado es parte de esa violencia.


