Por Ana Fuentes
(10 de noviembre, 2014).- Diversas organizaciones civiles han manifestado, a través de un comunicado, su rechazo a la reelección de Raúl Plascencia al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Puesto bajo la gestión de Raúl Plascencia, la CNDH se ha convertido en un órgano que busca congraciarse con instituciones y personas que detentan el poder político; pues se trata de un claro ejemplo en el que “los organismos ‘autónomos’ actualmente están colonizados por los partidos políticos y los gobiernos”.
“Ha demostrado ser omisa, ausente y lenta en la atención de varios casos de violaciones graves a derechos humanos; no atiende las crecientes violaciones a los derechos humanos de los defensores de éstos; no goza de la credibilidad y confianza de las víctimas y en general de la población; no da seguimiento a sus recomendaciones y es una institución que no es transparente ni rinde cuentas”, declararon.
Denuncian que la CNDH recibe cerca de 1500 millones de pesos de contribuciones en impuestos que la Cámara de Diputados les asigna anualmente, los cuales no han servido a los propósitos a los que realmente deberían funcionar, como son la protección de los derechos humanos de los ciudadanos.
Tales propósitos son:
- Contratar a familiares y recomendados de políticos pertenecientes a diversas fuerzas políticas, como forma de congraciarse con estos y obtener su apoyo.
- Controlar a los organismos estatales de derechos humanos y a través de ellos, a las organizaciones civiles y sociales locales lo que obstaculiza la creación de un Sistema Nacional de Derechos Humanos efectivo, autónomo y confiable.
- Destinar un presupuesto desproporcionado a relaciones públicas y comunicación social con miras a controlar a los medios de comunicación para que omitan críticas al trabajo de la CNDH y su Presidente.
- Hacer un manejo clientelar de organizaciones sociales y civiles que las más de las veces tienen poco que ver con la defensa y promoción de los derechos humanos, pero reciben prebendas a cambio de apoyo a las promociones e intereses de Plascencia. Varias de éstas estuvieron presentes o intentaron estarlo en las comparecencias de los candidatos y candidatas a la Presidencia de la CNDH con la consigna de desprestigiar a los ponentes en turno.
Razones que convierten a la CNDH en el ‘organismo más caro e ineficiente del mundo’, declaran.
La ratificación de Raúl Plascencia en la Presidencia de la CNDH significaría “una decisión que abone al enojo social por el grado de deterioro y la captura interesada de las instituciones del Estado Mexicano, de sus recursos y de sus plazas y puede conducir a la toma de las instalaciones de la Comisión Nacional, como parte de un despliegue de acciones de denuncia y evidencia de la inoperancia de la actual CNDH en la esfera internacional” en el contexto de la actual crisis humanitaria que enfrenta el país.
Decisión que significaría que los Poderes del Estado se encuentran ante “un grave nivel de insensibilización al hartazgo de la población sobre la corrupción, la impunidad y la connivencia entre un gran número de políticos, el crimen organizado y algunos empresarios”
Por lo tanto, exigen la integración de un consejo ciudadano de la CNDH con magistratura moral y cuya voz se escuche en el ámbito público, así como el rescate de la autonomía de los órganos como el IFAI, el INE, el IFETEL, el CONEVAL y la Comisión Ejecutiva del Sistema Nacional de Víctimas.


