(27 de noviembre, 2014).- Un informe publicado en junio de 2014 por el Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC, por sus siglas en inglés) examinó 550 casos reportados por los medios de comunicación entre 2009 y 2013, en Latinoamérica y el Caribe, de los que resultaron 617 víctimas de balas perdidas.
Éstas últimas, son definidas como aquellas balas disparadas intencionalmente que ocasionan la muerte o causan heridas a una persona (o personas) diferente a la que es el blanco de quien acciona el arma de fuego.
Según el estudio, los principales víctimas de balas perdidas, son las mujeres, quienes representan el 43 por ciento de los casos y los menores de edad, con un alarmante 45 por ciento.
William Godnick, autor del estudio señala que probablemente las mujeres constituyan un mayor porcentaje de víctimas de balas perdidas que de la violencia en general puede deberse a causa de las probabilidades, “La naturaleza de las balas perdidas es de alguna forma aleatoria y esto la hace un tipo de violencia más equitativa que afecta a las mujeres casi igual que a los hombres”. Mientras que en el caso de los menores de edad puede atribuirse al hecho de que los jóvenes son los principales perpetradores y víctimas de la violencia provocada con armas de fuego.
Además, el informe documentó las circunstancias bajo las cuales ocurrieron los incidentes con balas perdidas. Siendo la mayoría, los relacionados con la violencia de pandillas, seguido de los atribuidos a la delincuencia común o a robos armados.
En total, los datos arrojados por el estudio señalan que el 47 por ciento de las 617 víctimas murieron, mientras que el 53 por ciento restante, sufrieron algún tipo de herida.
Estas víctimas, aunque, son producto de un marco más amplio de violencia sistemática que existe en muchos países de Latinoamérica, donde la violencia de pandillas callejeras y organizaciones criminales transnacionales han hecho de la región, la más violenta del mundo.
Por lo que, para disminuir el número de víctimas de balas perdidas, es necesario que los gobiernos desarrollen estrategias para limitar el acceso no sólo a las armas de fuego legales sino también a las que son traficadas ilegalmente, así como reducir los niveles de violencia de las pandillas ilegales y el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía.


