(18 de noviembre, 2014).- A pesar de que hace meses se declaró la presunta muerte del emblemático capo sinaloense, Juan José Esparragoza “El Azul”, las presiones por parte del gobierno estadounidese -la DEA se mantiene escéptica por la versión de su fallecimiento- arrecian cada vez más contra sus familiares.
En esta ocasión, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha señalado como “narcotraficante significativa” a Alejandrina Araujo Uriarte, suegra del antiguo adalid del Cártel de Sinaloa.
A través del Acta para la Designación de Capos Extranjeros del Narcotráfico (Kingping Act) se anunció que Araujo Uriarte se le asegurarán todos sus bienes y le congelarán las cuentas bancarias, tanto en EE.UU. como en otras naciones bajo la jurisdicción norteamericana.
El director de la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (Ofac), Adam J. Szubin, apuntó que “es sabido que Araujo Uriarte escondía bienes de un influyente narcotraficante”
Agregó a través de un comunicado de prensa:
“Como parte de la tercera sanción que aplicamos en contra de la familia cómplice de Esparragoza Moreno, esta nueva designación se construye sobre las bases de nuestros incansables esfuerzos para desmantelar al Cártel de Sinaloa y otras organizaciones del tráfico de narcóticos en el mundo”.
Y es que desde el pasado 24 de julio de 2012, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos advirtió sobre la instrumentalización de sanciones financieras en contra de todos los cercanos, especialmente familiares, de Esparragoza Moreno. En ese año designaron como narcotraficantes significantivos a siete integrantes de su familia, como su esposa Ofelia.
“El Azul” tiene acusaciones judiciales en su contra, tales como delitos por tráfico de drogas y lavado de dinero en la Corte Federal del Distrito Oeste en Texas.
Por otra parte, no importó que medios de comunicación notificaran sobre su muerte, pues para el gobierno estadounidense sigue siendo un narcotraficante en activo desde la década de los setenta.
Por información que lleve a su captura las autoridades ofrecen una recompensa de 5 hasta 10 millones de dólares.


