Alina Rosas Duarte / @ARD3_0
(22 de diciembre, 2014).- En México “tenemos la figura presidencial hecha añicos, desmoronada […] vamos en picada pero no hay capitán […] Peña Nieto perdió la investidura presidencial, en un clóset de la Casa Blanca la dejó colgada o en los caños de ésta”, aseguró la senadora Layda Sansores en entrevista con REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO.
Para la legisladora, se trata de una profunda crisis de legitimidad, institucional, de seguridad y sin un mando del ejecutivo federal que permita vislumbrar horizontes más favorecedores, “Peña Nieto aunque no lo vea está caminando desnudo y no tiene autocrítica”.
La correlación entre redes de impunidad, corrupción e ilegitimidad en el gobierno mexicano ha logrado que se genere un panorama alentador en las calles y la participación de la ciudadanía, “una alborada” especialmente de las juventudes, “esta lucha de Ayotzinapa es toda una inspiración para México”, agregó Sansores.
Caracterizada por ser oposición en el Senado de la República, Layda Sansores insiste en que el gobierno mexicano pudo haber generado las condiciones necesarias para su correcta investigación y solución, no obstante, dado un panorama de nula credibilidad y autoridad moral, “la única salida que yo veo, es que él [Enrique Peña Nieto] convoque a una consulta popular”, una consulta, que inclusó precisó, no se ve en la obligación de generar luego de que existan múltiples iniciativas sobre referendum que pueden tomarse en cuenta; “de otra manera estamos en el desfiladero, estamos en el despeñadero”.
En el caso específico de la propiedad de Angélica Rivera en las Lomas de Chapultepec, mencionó Sansores en la entrevista, “tatuó” a Enrique Peña Nieto en todo momento, “haga lo que haga y diga lo que diga, Peña Nieto no se levanta cada vez que quieran tocar un tema y hablar de la legalidad y del sistema anticorrupción, “¿Y la casa blanca apá?”; sin embargo, a la lista se van sumando casos como el club de golf de Malinalco del actual secretario de Hacienda, Luis Videgaray.
Este gobierno, dijo, “va a la deriva, va al naufragio y no hay nada qué hacer […] Ayotzinapa le vino a poner esa fuerza, esa vela que se siente donde un pueblo que verdaderamente está indignado”.
“La peor crisis que tenemos es la de la honestidad”, conluyó.


