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Ayotzinapa, crimen de Estado: Edgardo Buscaglia

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El Toque / Marta Durán de Huerta

(25 de diciembre, 2014).- Buscaglia aporta un dato importante. La escuela “es muy conocida por sus raíces revolucionarias y por tener un nivel de organización mucho mayor que el que hubieran podido tener los 72 migrantes asesinados en Tamaulipas (2010). Y es por eso que el crimen de lesa humanidad en contra de los estudiantes de Ayotzinapa se conoce. Si no estuvieran bien organizados, nadie se habría enterado”, asegura.

El jurista y profesor universitario viajó de los campos de refugiados sirios en el Líbano a la Feria del Libro de Guadalajara para presentar “Mares de cocaína”, de Ana Lilia Pérez. Agotado por el viaje y el cambio de horario, se hizo un tiempo para conversar con El Toque:

Buscaglia: “La cortina mediática, el humo distractor, la propaganda que utiliza el gobierno mexicano, con estrategias tan sofisticadas empleando embajadas y compañías de imagen pública, yo no lo veía desde el régimen nazi”.

Sin embargo, Ayotzinapa rompió esa cortina, pues se trata de un grupo organizado de lucha social, contestatario, que ya lleva muchas décadas haciendo ese trabajo, luchando por sus derechos y siendo diezmados. Ellos desafiaron a la corrupción política local que es la generadora de la violencia colectiva”.

¿Hay un antes y un después de la violencia contra los estudiantes de Ayotzinapa?
Buscaglia: “Todo depende de si este movimiento nacional e internacional de solidaridad que se ve en las calles se traduce en algo más que la simpatía. De lo contrario, se va a desinflar en poco tiempo. Pero si se transforma en acciones concretas, tal como lo expresó hace pocos días Omar García, vocero de los estudiantes y familiares de Ayotzinapa, entonces sí habrá cambios”.

Homenaje a los desaparecidos de Ayotzinapa, México

“Sería muy bueno que la Asamblea de Ayotzinapa votara por la formación de una comisión de averiguación parecida a la que se formó para los feminicidios de Ciudad Juárez (dirigida por Buscaglia cuando trabajaba para la Organización de las Naciones Unidas). Tal comisión estaría formada por miembros elegidos por la asamblea. Ese sería el comienzo para un movimiento nacional de familiares y víctimas de desapariciones forzadas. En México hay uno, pero muy fragmentado. Por ejemplo, quienes rodearon a Javier Sicilia lo llevaron a negociaciones espurias con el régimen calderonista. Los grupos de familiares de desaparecidos en Coahuila están aterrorizados y amenazados, otros realizan foros”, dice el director del Instituto de Acción Ciudadana.

El autor de “Vacíos de poder” está convencido de que Ayotzinapa, desde el punto de vista ético, puede llegar a ser una catalizador con acciones muy concretas.

En una crítica severa a las organizaciones no gubernamentales mexicanas, Buscaglia afirma: “Un movimiento que no ayude a encontrar a los jóvenes es un movimiento inútil, disfuncional. A eso me refiero con que sean operativos. México carece de movimientos sociales que sean operativos. Las organizaciones sociales realizan foros, cobran dinero de la Secretaría de Gobernación por debajo de la mesa o por encima de ella, y eso ha pervertido a la sociedad civil mexicana y ha retrasado el momento de la verdad”.

¿Sería necesaria para México una comisión de la verdad como la hubo en Guatemala?

Buscaglia: “Yo recomendaría que cada estado, cada región, los familiares de los desaparecidos, demanden la formación de estas comisiones de averiguación que tienen que ser oficiales, sin que estén en el organigrama del Estado. Estas comisiones de averiguación deben contar con la bendición oficial de las Naciones Unidas, con asistencia técnica de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU, y un estatus que debe otorgar el gobierno federal mexicano para que las acciones que se recomienden de verdad se implementen. La comisión de averiguación debe hablar con todas las partes involucradas, proteger a los testigos, hacer una lista de los faltantes en las investigaciones y de los indicios de corrupción política”.

Manifestación por los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, México

“Esto ya lo hicimos en Ciudad Juárez para 257 expedientes de 257 mujeres asesinadas o desaparecidas y terminamos el trabajo en una semana y media. Esto no es física cuántica. Los familiares de las víctimas tenían ya un reporte con una lista de las acciones que no se habían realizado para encontrar a sus familiares. Yo no veo esto en el caso Ayotzinapa sino humo, con la Corte Interamericana de Derechos Humanos y recomendaciones futuras de antemano negociadas con el gobierno de Peña Nieto. Nadie les da respuestas concretas a los familiares de los chicos. ¿Dónde están los muchachos? Nadie responde, por eso propongo que ellos preparen un mecanismo diferente, sin excluir a la Corte Interamericana ni a quienes los acompañan, pero que no descarten nada”.

“Hay experiencias en todo el planeta de comisiones operativas como las que formamos en Juárez. ¿Por qué no se implementan? ¿Por qué las están bloqueando? ¿A quién le interesa que las víctimas de Ayotzinapa no establezcan una comisión investigadora in situ?

No hay una contabilidad confiable de las víctimas de desapariciones forzadas. Cada comisión de derechos humanos tiene una base de datos, no hay información biométrica, la gente no denuncia por miedo, etcétera”, asegura el profesor.

“No tratemos de resolver todo al mismo tiempo. Hay que empezar dilucidando qué pasó con cada una de las desapariciones forzadas y eso hay que aclararlo a través de comisiones de investigación operativas, y eso debe ser una decisión de las asambleas de víctimas y sus familiares”, afirma Buscaglia.

Estas marchas por Ayotzinapa, ¿son una Primavera Mexicana?

Buscaglia: “¡No! La Primavera Árabe, en algunos casos como el de Túnez o el de Egipto, tenía una agenda de acción: tumbar a sus respectivos dictadores y establecer un sistema democrático con acceso al voto. Nunca la sociedad civil tiene una matriz con un plan de acción técnico. La Primavera Árabe tenía una agenda de acción, difusa, pero la tenía. En México no la veo. Ésa es la materia pendiente de los movimientos sociales mexicanos”.

En la mayor parte de las manifestaciones desde 2012, son los jóvenes los que están en las calles demandando la democratización de los medios, transparencia, respeto al voto, etcétera. Ellos no conocen el mecanismo de Estado como el referente para pedir respuestas y dinero. Tampoco lo hizo el movimiento Yo soy 132, ni el EZLN. De hecho, hay una confrontación directa con el Estado. ¿No ve un cambio en eso y en que ya nadie le hace caso a los partidos políticos?
Buscaglia: “Ese es uno de mis factores de esperanza. Para que estos movimientos tengan impacto en generar políticas de limpieza de, por ejemplo, las listas electorales, que están llenas de candidatos mafiosos, necesitas varios planetas alineados. Lo primero es el descrédito del sistema político, eso es un elemento. Tenemos una conciencia colectiva, popular, violada por el horror de estas fosas comunes. Sin el apoyo de gobiernos extranjeros a una sociedad civil, irán asesinado uno a uno a los líderes”.

“El régimen de Enrique Peña Nieto es tan criminal como lo fue el de Felipe Calderón, compuesto por funcionarios impresentables ante cualquier sistema político europeo, aunque excelentes clientes, y no merece (el régimen de Peña) que lo elogien en el extranjero con tanta pasión”.

Finalmente, Edgardo Buscaglia se despide con una propuesta: “Que la ONU no sea la última en llegar a la fiesta. Pedimos a los gobiernos que lideran la comunidad internacional en temas ligados a derechos fundamentales, derechos humanos que se están violando en México, que se hagan presentes aquí. Que esos gobiernos reaccionen para proteger a la sociedad civil mexicana”.

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