I.- Los grupos que se pelean –casi a muerte– por dirigir los partidos políticos, lo hacen por manejar los millonarios subsidios (saqueados de los dineros del pueblo) y darse vida de magnates. El PVEM, que nada tiene de ecológico, propiedad de la familia González-Torres y su heredero el viejito apodado “Niño Verde”, protagonista de escándalos públicos y casi dueño de Cancún, ha estado desafiando al Tribunal Electoral y al INE, para no pagar las multas por comprar votos. Lo que queda del PRD, en manos de la pandilla de “Los Chuchos” y su socio: Carlos Navarrete, ya se apoderaron del botín. Y después de ese trío: Ortega, Zambrano y Navarrete, “el diluvio” como el reyecito aquél: Luis XV, que meritoriamente facilitó el estallido de la Revolución de 1789, por el pueblo harto de los abusos y corrupciones de la monarquía. En nuestra monarquía presidencial ya hay visos de una revuelta nacional que pudiera rozar la llamada “revolución espontánea” de la gran mujer y luchadora social que fue Rosa Luxemburgo.
II.- En cambio, la pareja Peña-Rivera, caricatura de Luis XV y María Antonieta, viven en total impunidad, a pesar de haber sido pillados con bienes inmuebles de dudosa procedencia. Y el predilecto del peñismo para agandallarse la candidatura presidencial (si antes no tiene que ser despedido por ineficaz en el manejo de las finanzas que nos lleva al desastre económico), tiene una propiedad de lujo, donde el empresario Hinojosa Cantú, tuvo mucho que ver. En el poder de los partidos y presidencial, como el resto de los poderes Judicial, Ejecutivo y Legislativo, reina la corrupción al amparo de la total impunidad. Es un saqueo de los dineros del pueblo como botín de los piratas que asaltan la nave estatal. El reciente caso de la contratación de helicópteros por parte del tal Navarrete y Graco Ramírez con el desgobernador de Guerrero, otro tal Ortega, para ir de visita a la toma de posesión del candidato Aureoles en Michoacán –donde éste ha sido sancionado por querer ocultar millones de pesos para su campaña–, muestra el malestar de la Nación que Peña dicen ignorar.
III.- Todos nadan en el abuso y la corrupción. El peñista David Korenfeld, perteneciente a una familia millonaria del Estado de México, usó el helicóptero de la Conagua para llegar al avión que lo llevaba de paseo. Los integrantes de la élite del poder, constantemente abusan de sus cotos de poder. Y roban. Nada los detiene, en el país de la impunidad. Los gobernantes tienen al país en la ingobernabilidad. Se enriquecen. Y nada los hace responder. Desde el lópezportillismo (1976), han pasado más de 40 años de una corrupción devastadora que provoca en los ciudadanos ya no querer ir a votar… y se preguntan ¿para qué? Los de arriba se hacen ricos y hasta multimillonarios. Los de abajo, mientras tanto ya no pueden sobrevivir en el empobrecimiento generalizado. Y cuando se agudiza el conflicto entre ricos y pobres irrumpen protestas, y éstas llevan a lo que tenemos en la puerta: el pueblo contra los que tienen el poder económico y contra los que abusan.

