Al seguir la misma estrategia militar para combatir a la delincuencia organizada en el país, la administración de Enrique Peña Nieto está cosechando los mismos resultados. A pesar de la propaganda oficial, los asesinatos no han sido reducidos significativamente. En estados como Tamaulipas y Jalisco, los homicidios subieron en comparación con el año pasado. En Guerrero se mantienen casi igual. Y en Michoacán la violencia sigue en la misma situación que antes y después de las llamadas “autodefensas” y de los desfiles de todas las corporaciones policiacas lo que hace aún más evidente la debilidad de las instituciones.
En Tamaulipas no han funcionado las estrategias para bajar las cifras oficiales de muertos por la narcoviolencia. Las bandas criminales han reaccionado violentamente al arresto de sus líderes. El viernes 17 lanzaron una brutal ofensiva en Reynosa, y el miércoles de la semana pasada en Tampico. Ciudad Madero, Tampico y Altamira resintieron bloqueos en sus carreteras de acceso, así como el secuestro y quema de vehículos.
Las jornadas de violencia han paralizado las actividades laborales, escolares, el comercio internacional y hasta las campañas políticas, lo que ha ocasionado pérdidas millonarias. Impotente, la población observa la complicidad que hay entre funcionarios de los tres niveles de gobierno y capos del crimen organizado. Lamentan que los grupos criminales tengan más poder que las autoridades.
En esa entidad, se registra una alza del 14 por ciento en cuanto a homicidios dolosos. Además, los secuestros tuvieron un incremento del 3.2 por ciento. La radicalización de los enfrentamientos entre células del crimen organizado, principalmente del Cártel del Golfo, y los choques con fuerzas federales en la región fronteriza del estado, provocaron que el número de personas asesinadas se duplicará de un mes a otro.
Por lo que respecta a Guerrero, la violencia se agudiza por la protesta popular. El domingo pasado, al menos seis camiones de empresas repartidoras de diversos productos fueron incendiadas en Chilpancingo por contingentes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (Ceteg), del Movimiento Popular de Guerrero (MPG), y de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM).
Los integrantes de esos contingentes, así como padres de familia de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, fueron dispersados con gases lacrimógenos lanzados por policías, lo que provocó un saldo de tres estudiantes con lesiones leves. Los inconformes realizaron marchas desde la mañana en las principales calles de Chilpancingo.
Guerrero tiene la mayor tasa de homicidios del país. Los secuestros aumentaron 100 por ciento en esta entidad. Aunque se tiene identificados a varios grupos del crimen organizado, destacan los “Guerreros Unidos”, señalado como responsable de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, y sus antagonistas, “Los Rojos”.
En Jalisco, los homicidios dolosos repuntaron seis por ciento en los primeros meses del año, mientras que los plagios no registraron ningún descenso. El estado es también el segundo con el mayor número de denuncias por extorsión.
Atentos a los términos nacionales, si el promedio de homicidios del primer bimestre se mantiene a lo largo de 2015, el año podría cerrar con 17 mil 500 homicidios, cifra muy similar o incluso ligeramente superior a la del 2014, advierte Alejandro Hope, investigador especializado en temas de drogas y delitos.

