(19 de junio, 2015).- Académicos e investigadores advirtieron que tras los hechos en Tlatlaya, Ayotzinapa y Tanhuato –en donde elementos de diversas instancias de seguridad realizaron ejecuciones extrajudiciales, secuestraron y acribillaron a estudiantes y supuestos delincuentes- se encendieron las señales de alarma sobre la letalidad en el uso de la fuerza y sobre todo, las circunstancias y momentos en que se usa.
Al participar en el Foro Internacional “Políticas de Drogas y Derechos Humanos”, expertos en el tema advirtieron que el Estado mexicano no ha integrado en la política de seguridad el respeto a los derechos humanos.
Declararon que, al menos en teoría, las autoridades deben tener a los delincuentes para juzgarlos y sancionarlos, pero eso no está pasando en México, pues los presuntos infractores son abatidos, dejando de lado el orden jurídico establecido en la ley porque los uniformados que participan en diversos operativos son quienes sancionan.
Alejandro Madrazo, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), argumentó que los uniformados “deberían jalar el gatillo para herir y detener. En una guerra el incide de letalidad es menor a uno; es decir, hay más heridos que muertos. En México, ¿por qué (el agente del Estado) está tirando a matar y cómo es que tiene tan buen tino?”, se preguntó.
De acuerdo a la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, “el índice de letalidad de la policía federal es de 2.6, esto es 2.6 muertos por cada herido, en tanto que el Ejército mexicano mata a 9 y la marina a 17.3.
Los analistas señalaron que de acuerdo a datos oficiales, el Ejército reconoce un nivel de letalidad promedio de 5.86.
“Son casi seis muertos por cada herido que el Ejército reconoce… En foros internacionales me han dicho que eso no está bien, que en cualquier guerra hay más heridos que muertos, salvo cuando se usan misiles, que en México estaríamos hablando de ejecuciones extra judiciales”, apuntó el académico.


