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Fauna nociva no pudo arrancar el rostro del normalista Julio César: investigadora UNAM

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(09 de julio, 2015).- De acuerdo a la Fiscalía General del Estado de guerrero fue “fauna nociva” la que devoró el rostro a Julio César Mondragón Fontes, estudiante normalista torturado y ejecutado extrajudicialmente en Iguala, Guerrero (FGE), el pasado 26 de septiembre de 2014. Según el mismo documento, la causa de muerte fue edema cerebral, múltiples fracturas en cráneo producidas por agente contundente.

Por otra parte la investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Quetzalli Hernández refutó la versión de la Fiscalía General del Estado (FGE) de que “fauna nociva” desolló el rostro del normalista de Ayotzinapa Julio César Mondragón Fontes, en Iguala, donde los estudiantes fueron atacados por policías el 26 y 27 de septiembre.

En un portal de internet llamado El Rostro de Julio, familiares y amistades del normalista exponen que tuvieron acceso a la averiguación de la PGJ y consideran que responsabilizar  a “fauna nociva” del desollamiento del joven es una absoluta falta de respeto y profesionalismo, que demuestra “el desinterés (de las autoridades) para resolver el caso”. En dicho portal se desglosa el análisis de la investigadora Hernández.

Precisó que el comportamiento de un animal depredador, es de gran relevancia para disponer de un marco de referencia para sustentar las explicaciones de cualquier tipo de análisis, “en el que se requiera determinar si un tipo específico de animal se halló involucrado con el consumo de algún resto mortal”.

Quetzalli Hernández determinó: “cualquier atribución que se realice sobre un agente biológico en la configuración de restos mortales debe partir de un conocimiento del comportamiento actual de la fauna carnívora y (o) carroñera, y de las razones adaptativas de la misma, no de asunciones carentes de base o de explicaciones ad hoc que surjan debido a una falta de formación etológica sin un referente actual válido”.

Según el análisis, los animales carroñeros acceden a restos mortales de modo secundario y suelen consumirlos de manera rápida en el lugar donde los obtienen, son capaces de comer con gran voracidad por medio de la maximización individual de la ingesta de nutrientes o hasta el consumo total de un cadáver de talla pequeña.

El comportamiento que describe, “elimina la probabilidad de que cualquier animal haya arrancado un rostro con tanta precisión”, afirma respecto de la forma en que se halló al joven Julio César.

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