(26 de julio, 2015).- “Veracruz es uno de los estados que mayor cantidad de niños trabajadores tiene en las calles, más del 50% de los menores de edad que trabajan radican en esa entidad, Michoacán, Oaxaca, Estado de México y Guanajuato”, afirmó el legislador local panista, Víctor Román Jiménez Rodríguez.
“Se clasifica como trabajo infantil aquella actividad que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico,” dijo el legislador. En la actualidad los menores trabajadores están inmersos mayormente en labores que tienen que ver con la agricultura, seguido de servicios distintos a tareas domésticas y la industria, aseveró.
Agregó que la población infantil y juvenil de entre 5 y 17 años proceden principalmente de las áreas rurales, mientras que sólo 3 de cada 10 menores proceden de las ciudades, puntualizó Jiménez y enfatizó que a pesar de que México ratificó la Convención de los Derechos de la Niñez, que establece entre sus objetivos la protección contra la explotación económica, trabajos peligrosos o que interfieran en su educación, no se ha podido garantizar este derecho.
El legislador expresó que no todas las labores que desempeñan los menores deben erradicarse, mientras no interfieran con su salud o educación y pleno desarrollo. En Veracruz se ha logrado contabilizar a 208 mil niños que trabajan en la calle en las condiciones más adversas y paupérrimas, lo que coloca al estado en el tercer lugar nacional de niños trabajadores, detalló el coordinador de Incidencia en Política Pública del Movimiento de Apoyo a Niños Trabajadores y de la Calle, (Matraca), Efrén Jiménez Rojas.
Poza Rica, Coatzacoalcos, Minatitlán, Veracruz, Córdoba, Orizaba, Xalapa, Papantla, Misantla y Zongolica son los diez municipios donde se concentra el mayor número de niños callejeros, que van desde los tres a 15 años de edad.
Asimismo se explica que algunos menores no están solos, van acompañados de hermanos casi de la misma edad. Vagan por las calles, tocan instrumentos musicales, piden limosna o en el peor de los casos comenten robos para alimentarse.
Los niños desamparados rompen vínculos familiares y afectivos; convierten la calle en su modo y lugar de vida, con gestos que apenas se distinguen. Deambulan en el centro o en cualquier zona de las ciudades de Veracruz.
Para la investigadora del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la Universidad Veracruzana (IIHS-UV), Rocío Córdoba, hablar de menores de y en la calle, es hablar de miles de niños luchando por sobrevivir, marginados, torturados y encerrados injustamente.
“Se les ha negado el derecho a la dignidad, al juego, a la justicia. Los que han sido golpeados, extorsionados, violados, explotados, los mismos que abandonan la escuela porque tienen que trabajar”, reafirma.
Efrén Jiménez señala que los 208 mil niños trabajadores de Veracruz, indican que los resultados de las instituciones no coinciden, porque en México los niños de la calle no están bien contados. “En cifras inciertas se quedó el tercer censo realizado en las 100 principales ciudades del país, entre ellas seis de Veracruz, para conocer el panorama de los niños en y de la calle”.
“Los menores sin hogar están por todos lados. Mal contados y ubicados. Doblegados. Quizás algunos añoran el seno familiar aunque otros sus vidas se juegan en un azar por su paso en las calles que se convierten en armas de doble filo”.


