I.- En el quíntuple homicidio, donde está directa o indirectamente implicado el desgobernador veracruzano (donde se reporta el asesinato de seis personas en Jalapa), y que tuvieron lugar en la capital del país, lo que queremos saber es quiénes cometieron el delito y porqué. Pero, Mancera, con su otra cara autoritaria, su secretario de Seguridad: Hiram Almeida y el procurador Ríos Garza, andan divulgando que los asesinados estaban en una fiesta, que ingirieron drogas, que platicaron y… etcétera, etcétera. Sólo chismes; con todo y que tales cosas arrojen las investigaciones. No está en cuestión si en ese departamento de la colonia Narvarte de la Ciudad de México, los que estaban esa noche habían cenado o salido a platicar, pues lo que importa es saber quiénes fueron los homicidas y porqué hasta les dieron el tiro de gracia, muy al estilo de las delincuencias que tienen una orden específica de ultimarlos. Alegan los funcionarios defeños que fue por robo.
II.- Esto es para irse por lo más fácil, cuando de los cinco vilmente torturados y dos mujeres violadas, uno era reportero y otra activista que habían recibido amenazas del desgobernador Duarte que tiene a Veracruz sometido a la corrupción económica, social y política; y en manos de las delincuencias y el narcotráfico que desde tiempos de su antecesor: Fidel Herrera, Los Zetas se establecieron a sus anchas y con toda impunidad. No queremos saber qué hicieron esa noche y al otro día los cinco ejecutados, sino porqué los asesinaron. Y, quiénes fueron los homicidas. Esto es lo que quiere saber la opinión pública, incluso del mundo y de nuestro país, porque ya son demasiados los hechos de sangre, inseguridad, secuestros, desapariciones, feminicidios y trata de niños, como para que lo que prive sea la impunidad y la desinformación. La élite de la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México: Ríos Garza, Almeida Rodríguez y Mancera, han andado por las ramas y como ocultando las pesquisas sobre quién o quiénes ordenaron los homicidios. Y quiénes fueron los sicarios. Es lo único que importa.
III.- Lo demás que se ha divulgado de ellos es para justificar los hechos, cuando de lo que se trata es de explicar porqué entre las víctimas está la activista chiapaneca que señaló directamente el desgobernador Duarte, por amenazas recibidas. Y el porqué el periodista corresponsal de Proceso, salió huyendo de Veracruz, ante la vigilancia y persecución de que era objeto. Ya la capital del país –con el resto de las 31 entidades– ingresó a la inseguridad en todas sus facetas. Y si no se procede a investigar, con seriedad los hechos, entonces estaremos en manos de las delincuencias. Los cinco ultimados en la Narvarte lo fueron por algo más que un robo. Y nada de que tres o cuatro de ellos “estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado”. Esto es un pretexto. Una excusa. Pero, no, exactamente el resultado de una investigación policiaca, pericial y técnica para aclarar el quíntuple homicidio. La Ciudad de México no debe convertirse en una sucursal de Veracruz, ni que el desgobierno de Duarte la alcance con sus tentáculos.

