I.- Le ha dolido a la familia Vargas-MVS que hayan otorgado el Premio Nacional de Periodismo 2014, en la categoría de Reportaje, a Carmen Aristegui y sus colaboradores: Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta, Sebastián Barragán y Gustavo Várguez, por toda su trayectoria cuando estuvieron al frente del noticiero de MVS y por su periodismo de investigación de la “Casa Blanca” que se publicó además, en La Jornada y Proceso, para exhibir la corrupción del peñismo rematada por los lujosos inmuebles que obtuvieron el mismo Peña y Videgaray, por la conexión con su empresario favorito: Hinojosa Cantú, invitado especial al tercer “informe”, para que veamos que al peñismo lo tiene sin cuidado que la prensa actúe como contrapoder para exponer ante la opinión pública los abusos del presidencialismo que, en Guatemala, acaban de provocar la destitución del presidente, en acto resultado del pueblo deshaciéndose del mal gobernante sin derramamiento de sangre. En un ejemplo para México.
II.- Fue una bofetada sin guante, a la empresa MVS de los Vargas que cumplieron al pie de la letra la venganza ordenada desde Los Pinos y Palacio Nacional, para imponer la censura, la intolerancia y la doble inquisición: administrativa y judicial, para que el peñismo pisoteara los Artículos 6 y 7 de la Constitución, sentando el precedente autoritario en materia de libertad de expresión. Quien se ostenta como director de Noticias-MVS y asegura responder al nombre de José Antonio Vega (mientras que la mano que mece la cuna es del ex abogado de MVS: Eduardo Sánchez, ahora vocero presidencial y dueño de restaurantes de comida rápida japonesa que misteriosamente se han multiplicado), remitió una carta (Reforma: 7/IX/15) para, errando el blanco, dizque ratificar lo que “es del conocimiento de la opinión pública”; y justificar su embestida a la periodista Carmen Aristegui (desmemoriado, le faltó mencionar a los demás periodistas víctimas de la venganza). Insiste en que la empresa decidió terminar la relación laboral con Aristegui y los reporteros, conforme a la demanda mercantil y enumera las causas.
III.- Esto, obviamente no es verdad y mucho menos otra “verdad histórica”; pues estamos enterados que los Vargas ejecutaron la represalia peñista. Haber mostrado la corrupción presidencial, tan categóricamente, como lo hicieron Aristegui y los reporteros y que no sólo “lastimaron al país”, motivó el furioso desquite. El enviado-representante de MVS-Vargas-Sánchez, montó en cólera porque Carmen Arstegui sostiene que fue para obedecer “la consigna de venganza y exterminio contra los periodistas”. Lo cual es más que cierto; y es el disfraz de una venganza que, al quitarle el antifaz, aparecieron los rostros y mano negra de sus autores exonerados en otro acto circense que provocó la caída en las encuestas de Peña por falta de credibilidad y pérdida de confianza. Finalmente, en el caso de Carmen Aristegui, los principios informativos de Noticias de MVS fueron cancelados por órdenes del peñismo.

