(12 de octubre, 2015).- Una comunidad Otomí busca detener el proyecto de la autopista que pretende unir Naucalpan con el Aeropuerto Internacional Adolfo López Mateos, de Toluca, el cual planea iniciar de operaciones para mediados del próximo año.
Este plan carretero, a cargo curiosamente de uno de los contratistas favorecidos por Peña y por Eruviel Ávila, Juan Armando Hinojosa, se pretende imponer a pesar de la manifestación de las comunidades, quienes aseguran que causará un daño irreversible a la reserva ecológica además de atentar contra los usos y costumbres de sus habitantes.
Hoy, se presentó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), una controversia constitucional que busca impedir la realización de dicho proyecto que expropió, mediante decreto presidencial, 36 hectáreas. En dicho documento, señalan que “recurren a este ejercicio de defensa jurídica, arrinconados por una cerrazón política de todas las instancias del gobierno estatal y Ejecutivo Federal, para suspender de forma definitiva la autopista privada de cuota Naucalpan-Toluca, la cual de construirse implicaría una grave afectación al patrimonio cultural de los indígenas otomíes, sin soslayar el grave impacto ambiental, sobre todo en lo que se refiere a la recaudación del agua que se vería afectada en el Bosque Otomí-Mexica, también conocido como Santuario del Agua(…) no existe autoridad alguna que tenga mayores facultades en materia de territorio y bienes naturales en la propiedad indígena, que cada uno de los pueblos indígenas en su propio territorio” .
En el decreto expropiatorio, asegura que ‘se consultó a la comunidad sobre el proceso y no hubo quien se opusiera’, cosa que los pobladores de Xochicuautla niegan rotundamente. Además, acusan a autoridades de engañar a los comuneros para que firmaran documentos, diciendo que era para “apoyos en materia social”.
El Consejo Supremo Otomí de la comunidad de San Francisco Xochicuautla, asegura que desde 2007, viene luchando legalmente contra este ecocidio impuesto por el gobierno federal, sin embargo, pese a que ha logrado retrasar la construcción, no se ha frenado por completo.


