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Aceptan en México las imposiciones de EE.UU.

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Al igual que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), entre Estados Unidos, Canadá y México, el Acuerdo del Tratado Transpacífico (ATP), negociado con 11 naciones, entre ellas Estados Unidos, Canadá y Japón, será asimétrico, totalmente desigual, por el tamaño de las economías que lo conforman. Expertos en comercio internacional estiman que México no ganará nada con el ATP ya que su competitividad es nula frente a los países de Asia y Oceanía, que forman parte del mismo y con los cuales sigue acumulando déficit comercial.

La economía estadounidense representa el 62 por ciento del PIB del ATP; es decir 17 billones de dólares de 28 billones en total; Japón genera 4.6 billones de dólares, mientras que México apenas 1.2 billones de dólares. Frente a las economías estadounidense y japonesa, la mexicana está en total desventaja para competir. El superávit que México mantiene en la balanza comercial con EU sólo es consecuencia de las maquilas porque el porcentaje de valor agregado en las exportaciones de productos nacionales se redujo de 58.8 a 37 por ciento si se incluye el petróleo y, sin este, la caída es de 52.9 a 29 por ciento, desde la firma del TLCAN.

Expertos como Arnulfo Gómez de la Universidad Anáhuac, consideran que la firma del ATP será un pésimo negocio para México pues hará que la participación del valor netamente mexicano en el mercado de Estados Unidos siga decreciendo y los insumos extranjeros incluidos en nuestras exportaciones sigan creciendo, sin generar empleos y riqueza en nuestro país. A su vez, Ricardo Núñez, embajador de Chile en México, destaca que más que cuestiones comerciales, y que suban o bajen las exportaciones de bienes y servicios para los países que suscriban el ATP, el problema del mismo es que las imposiciones de Estados Unidos van a afectar a todos, particularmente en propiedad intelectual y la industria farmacéutica, pero también en la producción de música, arte y en acceso y supervisión de Internet.

Subraya que por ejemplo, durante cinco años se pretende que no podamos fabricar fármacos o medicinas de características químicas similares a las ya patentadas por las grandes potencias, fundamentalmente Japón y Estados Unidos. Esto significa que gente de los países firmantes no van a poder acceder a esos productos y, en el fondo, eso puede traducirse en vidas humanas.

Para la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), la precarización de los salarios es uno de los riesgos que puede provocar el ATP porque México tendrá que competir con países asiáticos como Vietnam, donde se pagan 150 dólares al mes (unos 2 mil 500 pesos), con jornadas de 10 a 12 horas hasta por siete días a la semana. “Si vamos a competir contra los productos que tienen ese costo salarial o somos muy productivos y competitivos, o de otra manera habrá que hacer un ajuste en los salarios”, advierte Rodrigo Alpizar, dirigente de la Canacintra.

Este punto es de suma trascendencia dado que es precisamente la precarización de los salarios una de las causas principales de la pobreza en el país. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que aplica el Inegi, más de un millón de personas se incorporaron al grupo de trabajadores que perciben los salarios más bajos, esto es entre uno y dos mínimos. Entre el segundo trimestre del año pasado y el mismo periodo de 2015, el número de personas que ganan hasta un salario mínimo (alrededor de 2 mil 102 pesos al mes) se incrementaron en 399 mil 102, al pasar de 6 millones 488 mil 488 a 6 millones 887 mil 590 personas.

Al mismo tiempo, los que perciben hasta dos salarios mínimos pasaron de 12 millones 24 mil 721 a 12 millones 800 mil 699, es decir, 775 mil 978 personas más. Pero el grupo de trabajadores que obtienen más de cinco salarios mínimos mensuales disminuyó en 239 mil 380 personas en el mismo lapso. Un factor que pesa en esta situación es el que prácticamente el 60 por ciento de la fuerza laboral del país está ubicada en el sector informal, que tiene menores salarios que los formales.

A pesar de estos riesgos y asimetrías, el secretario de Economía, Idelfonso Guajardo, presenta al ATP como una panacea para la economía mexicana y sostiene que le permitirá elevar 1.3 puntos el PIB del país en los primeros cinco años que entre en vigor. Estimaciones de la iniciativa privada señalan que generará un incremento de cinco mil millones de dólares en comercio. Según el funcionario, México se pondrá a la vanguardia del comercio internacional en el siglo XXI”, y generará a nuestro país presencia en la región de Asia Pacífico, donde México sólo tiene un acuerdo de libre comercio, con Japón.

Los 12 países que terminaron de negociar el acuerdo el pasado 5 de octubre concentran el 25 por ciento del comercio global, 36 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del planeta y en conjunto acaparan 28 por ciento de la inversión extranjera directa. De acuerdo con la versión publicada por la Secretaría de Economía, en el ATP, México estableció limitantes para la importación de productos agroindustriales, textiles y ropa, vehículos y petróleo. Pero la realidad es que se desconoce con precisión lo negociado.

Tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados, Idelfonso Guajardo ha recibido insistentes críticas sobre la secrecía con la que el gobierno federal llevó a cabo la negociación del acuerdo. Hasta este jueves, a través de su portal de internet, la Secretaría de Economía inició la difusión de los documentos, en inglés, del ATP que México negoció con Estados Unidos, Canadá, Japón, Perú, Chile, Brunei, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Japón, Malasia y Vietnam, durante tres años, pero que serán firmados por los mandatarios de esas naciones luego de ser ratificados por los congresos de cada país participante el año próximo.

Según la versión del texto en inglés difundido por la Secretaría de Economía, México negoció que la apertura comercial se hiciera en varias fases y en diferentes fórmulas: para un grupo de productos la desgravación arancelaria será inmediata; otros entran en calendarios de apertura gradual que pueden ir desde 3 a 16 años, y hay un grupo adicional donde no habrá reducción arancelaria pero sí cuotas de importación.

Productos originarios de Australia, Brunei, Canadá, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam, como lácteos, tanto frescos como para leche en polvo, condensada y evaporada, sólo tendrán preferencias arancelarias por cantidades limitadas. Las exportaciones de aceite de palma provenientes de Malasia, también tendrán un tope: el primer año sólo podrán venderse 10 mil toneladas métricas y escalará hasta 12 mil toneladas métricas a partir de los siguientes dos años. En cuanto al azúcar, se especifica que en caso de desabasto y se decida importar, el país tendrá que dar a Australia 7 por ciento de la subasta abierta que realice para complementar la producción nacional.

En el estratégico sector automotriz, se protegen ciertas autopartes; se mantienen las reglas para la importación de autos usados, donde el arancel para traer vehículo de este tipo se mantiene en 48 por ciento, además que tendrá que cumplir con la normatividad vigente. Por lo que toca al sector energético, México tiene una cláusula sobre las restricciones para la importación de petróleo y sus derivados, según lo dispone la Ley de Hidrocarburos. Para el caso de ropa y textiles, hay una cesta de productos considerados sensibles, como prendas elaboradas con algodón y confecciones sofisticadas como trajes, cuyo calendario de desgravación tardará 16 años en quedar sin arancel.

Según el documento publicado por la SE, queda confirmada la protección de datos de cinco a ocho años para los medicamentos biotecnológicos. El apartado aplicará para aquellos productos que sean o contengan proteínas producidas usando procesos biotecnológicos para utilizarse en seres humanos, ya sea para la prevención, tratamiento o cura de una enfermedad o condición. Guajardo, en su comparecencia el miércoles en el Senado, aseguró que el ATP no extenderá las patentes más allá de lo aprobado por la OMS, que son 20 años.

CRECE CONSUMO INTERNO

A pesar de las políticas aplicadas durante la presente administración para mantener la estabilidad macroeconómica y de las reformas estructurales implementadas por la administración de Enrique Peña Nieto, el mediocre crecimiento de la economía mexicana es sostenido por el consumidor, apoyado por el crecimiento de las remesas provenientes de Estados Unidos, y ante la pérdida del dinamismo del sector exportador y la caída en la actividad económica.

Con incredulidad, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray -cuyas aspiraciones presidenciales fueron sepultadas por la ineficiencia de las políticas aplicadas para impulsar el crecimiento económico del país y el escándalo de la compra de una casa en Malinalco, Estado de México a un contratista del gobierno-, reconoce que el “motor fundamental” de la economía es el consumo de las personas y familias.

El funcionario dijo que “la historia interesante de este año tiene que ver con el consumidor mexicano. El sector más dinámico no son las exportaciones manufactureras; tenemos el reto de la industria petrolera y lo que genera más dinamismo tiene que ver con el consumidor”.

Durante su participación en la 25 edición de la “Cumbre México”, organizada por la revista inglesa The Economist, Videgaray admitió que “enfrentamos retos importantes en materia de seguridad, vinculados con el crimen organizado y con la demanda de enervantes en Estados Unidos”, que generan en México condiciones “particulares que amenazan la actividad económica legal”.

 

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