Análisis del discurso de Donald Trump

- Anuncio -

Son tiempos difíciles para los mexicanos indocumentados que viven en los Estados Unidos. Un tribunal bloqueó la Acción Diferida (DACA) que desde 2012 ha protegido de la deportación a más de medio millón de jóvenes que entraron a ese país siendo niños y DAPA, anunciada por el mandatario Barack Obama a finales del año pasado que aun no está en marcha y pretende beneficiar a padres de ciudadanos estadounidenses o de residentes legales. La Casa Blanca pedirá a la Corte Suprema revertir la decisión. 26 estados en su mayoría republicanos se pronunciaron a favor de la resolución y 15 en contra. El gobierno de México lamentó el fallo pero sistemáticamente se ha negado a asumir la responsabilidad que tiene frente a sus connacionales de brindarles las oportunidades necesarias y así evitar que busquen mejores condiciones de vida en otro lugar.

Como era de esperarse el aspirante presidencial republicano Donald Trump justificó la medida que separará familias, recordando las controvertidas expulsiones masivas de inmigrantes ilegales, ejecutadas durante la presidencia de Dwight Eisenhower (1953-1961). Incluso prometió que en caso de ganar deportará a los más de 11 millones de indocumentados que se estima viven del otro lado del Rio Bravo. Semejante promesa es imposible de cumplir. Sin embargo, él ha desarrollado un marco conceptual básico que le permite compartir con sus electores una identidad muy general, objetivos valores, etc.

Trump optó por una línea histriónica cuando decidió en junio pasado, vincular a los inmigrantes mexicanos al tráfico de drogas y al crimen. Funcionó su estrategia debido a que en la psicología social, los ejes de la actitud son una matriz inconsciente. Son el bien y el mal. Por lo tanto, el lenguaje define a las personas. En sus afirmaciones se hace presente la manipulación y el chantaje emocional. Ahora bien, su demagogia se relaciona con la crisis y falta de liderazgos consolidados del Partido Republicano que ve alejarse la posibilidad de ganar la elección.

Más allá que tenga posibilidad de ganar o no, los efectos de sus discursos racistas traerán consecuencias que durarán mucho tiempo al quedar envenenado el ambiente, la opinión pública y la relación entre Estados Unidos y nuestra nación. Su alocución es persuasiva cuya lógica pragmática informal se enfoca en provocar miedo, al afirmar que el sueño americano (el símbolo del imperio) ha muerto. Buscó y halló la empatía en amplios sectores de los anglosajones y protestantes que defienden la supremacía WASP, acrónimo inglés de blanco, un fenómeno que se ha exacerbado hasta el grado de producir personajes como este. Ellos se sienten amenazados ante la migración masiva de mexicanos, centroamericanos y la recesión económica de su país.

Trump remarca la ideología (cuya función social es ser una conexión entre los intereses colectivos del grupo y las prácticas sociales individuales) de los Estados Unidos que es inminentemente militar y autoritaria, para producir dos tipos de efectos el del reconocimiento hacia él y el del convencimiento de los destinatarios. Nos considera enemigos y no socios como se han dedicado a predicar los neoliberales mexicanos, quizá tenga razón.

Sus pronunciamientos dividieron a la sociedad estadounidense, sectores liberales atacaron al empresario por fomentar el odio racial. Lo irónico del asunto es que unificó a Latinoamérica de manera discursiva. Es el momento de ver la realidad, debería buscar una mayor independencia económica de una nación que nos saquea y desprecia, aunque esto sea una utopía difícil de alcanzar.

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER