(24 de noviembre, 2015).- Muchos centros de “rehabilitación” social en el país -disfrazados como servicios de atención a personas con problemas de dependencia a sustancias- violan sistemáticamente derechos humanos de niños, niñas, jóvenes y adultos sin que haya una autoridad que lo impida.
Las personas –quienes son retenidas ahí contra su voluntad- sufren vejaciones constantes. El argumento es que son adictos, por lo tanto, “enfermos mentales” y una vez que la familia acepta ingresarlos a estos centros, no hay manera de que puedan salir de ellos.
El diario Vanguardia, ha dado a conocer uno de estos casos en el estado de Coahuila llamado “La Casa del Adicto” en la colonia Vicente Guerrero, en Saltillo . Informó que “elementos de la Procuraduría de los Niños, Niñas y la Familia (PRONNIF) ‘reventaron’ anoche un centro de adicciones donde lograron el rescate de 11 menores de edad que eran maltratados y vivían en condiciones deplorables, además que presuntamente dos niñas de 11 y 14 años sufrieron violaciones en el lugar” . Además de los menores, se rescataron 33 adultos.
El rescate fue posible gracias a la denuncia de un joven residente de tan sólo 17 años que contó esta situación a sus padres el día de visita. El papá, tras enterarse del suplicio que vivía su hijo, solicitó a los encargados la salida del menor. Sin embargo, ellos argumentaron que su ‘tratamiento’ aún no concluía, y que si se lo quería llevar tendría que pagar la cuota de todo un año.
El medio coahuilense también dio a conocer que el lugar estaba a cargo de Juan Neira Velázquez y Juan Ramos Nieto (este último logró fugarse), y que se cobraba a las familias una cuota de 300 pesos por semana, por tener ahí a su familiar.
A pesar de esta cuota, las condiciones del lugar eran inhumanas: “dentro de las instalaciones hay un par literas, pero en su mayoría, las personas dormían en el piso, en colchonetas viejas infestadas de chinches, los baños estaban sucios, y algunos de los internos hacían sus necesidades en un bote dentro de la habitación donde dormían. Además, en una breve inspección se constató que había alimentos que ya habían superado la fecha de caducidad.”


