(15 de diciembre, 2015).- En Quintana Roo por infección post operatoria, 20 de los 27 ancianos que se quedaron ciegos tras someterse a cirugías de cataratas en la clínica privada Instituto de Salud Visual (Isvi), podrán perder la vida ya que la bacteria tiene la facultad de avanzar hacia el cerebro y provocar el deceso.
Los ancianos viven en comunidades mayas del centro de Quintana Roo en poblados ubicados a entre 150 y 300 kilómetros de Cancún lo que se suma a las complicaciones para localizarles y poderles ofrecer un tratamiento que les salve la vida, ya que la vista no se las pudieron salvar.
En el caso particular de José Tomás Pech Uicab, de 70 años de edad, velador de la alcaldía de Isla Mujeres y uno de los 27 ancianos que perdieron la vista luego de la cirugía de cataratas fue despedido tras haber tomado 47 días de incapacidad.
Manolita “N”, esposa de José Tomás explicó que su marido tuvo incapacidad médica, pero ahora las autoridades municipales, encabezada por el alcalde priísta Agapito Magaña Sánchez, no lo reconocen y alegan que “no fue accidente de trabajo y es una clínica particular y no pública.
Entre las consecuencia resultantes son los fuertes gastos qe se han generado a raíz de la operación como que el viaje redondo en transbordador de la isla a Puerto Juárez (a cinco kilómetros de Cancún) para ancianos con credencial del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam) cuesta 160 pesos, y el taxi de la terminal marítima al Isvi, en la avenida Huayacán (15 kilómetros al sureste), 200 pesos. Los medicamentos que debe tomar cuestan entre 380 y 750 pesos. Algunos son sulfato de condroitina, prednisolona, netilmicina, dexametasona/tobramicina y moxifloxacino.


