(24 de enero, 2016).- Aunque el grueso de la población carece de un ingreso digno que le permita cubrir, por lo menos, las necesidades básicas de su familia, uno de los habitantes de la burbuja benefactora del poder, el dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Manlio Fabio Beltrones, defendió lo indefendible: la política económica impulsada por el gobierno de Peña Nieto.
Y es que a pesar de que diario nos levantamos con que el dólar rompió un nuevo máximo histórico respecto al peso mexicano, o que el valor del barril de petróleo se encuentra a menos de la mitad de lo previsto, el sonorense subrayó que “México ha tomado medidas previsoras con oportunidad para evitar el impacto negativo en el bienestar de la población y mantener la ruta del crecimiento económico sostenido”.
El exgobernador de Sonora afirmó que sin importar la devaluación del peso y la caída del petróleo, las variables macroeconómicas siguen consistentes y las reformas en marcha, conforme a lo previsto; agregó que México “está muy lejos del entorno recesivo de otras economías emergentes y del sector industrial de algunos países desarrollados”.
Aunque Beltrones afirmó que la política económica tiene una fortaleza que genera confianza y reconocimiento internacional, no especificó cuál es esta.
Sin embargo, el entusiasmo de Beltrones no es compartido.
Su homólogo del Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya, exigió al gobierno federal recortar el gasto corriente y retomar la inversión en obra pública para generar empleos y lo que llamó “un país productivo”.
El queretano argumentó que de acuerdo a datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la actual administración ha aumentado 6.8% el gasto destinado a las funciones del gobierno, que incluyen sueldos, viáticos, oficinas, vehículos oficiales, celulares, entre otros del mismo tipo.
En contraste, el gasto de inversión pública se ha reducido 13.9%; el de gasto en obra pública cayó 26.8% y la inversión en materia de vivienda, 5%.
“En otras palabras, el actual gobierno priista gasta cada vez más en sus propias funciones y no en incrementar la inversión pública en tiempos de incertidumbre económica, que es lo que puede detonar el desarrollo…Tales acciones demuestran que su único interés es sostener su propia burocracia”, sostuvo el panista que además calificó como preocupante el nivel de endeudamiento federal que al cierre del tercer trimestre del año pasado, ascendió a 45% del Producto Interno Bruto (PIB).


