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El Senado recibe una reforma energética privatizadora

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Por: Zazil Carreras

Twitter: @ZazCarreras3_0

 

Enrique Peña Nieto envió al Senado la Estrategia Nacional de Energía para los próximos 15 años, centrada en incentivar una mayor participación del capital privado en el sector eléctrico y petrolero, tanto en almacenamiento y distribución de hidrocarburos como en la refinación de crudo, en la petroquímica y en la explotación de recursos no convencionales, como el gas de esquisto.

En el documento de 73 cuartillas se establece eliminar los subsidios generalizados a la gasolina y otros energéticos y focalizarlos, a fin de que beneficien a las familias más necesitadas. Es necesario que el sistema tarifario dé las señales adecuadas respecto al costo real de los energéticos, lo que conllevaría a un uso más eficiente de la energía.

La Estrategia Nacional de Energía 2013-2027 plantea impulsar alianzas estratégicas de Petróleos Mexicanos (Pemex) con empresas líderes en el ramo de la petroquímica y esquemas de suministro de largo plazo cuando se justifique la rentabilidad para ambas partes.

Petróleos Mexicanos es la industria mexicana más importante del país. Después de la expropiación del petróleo y antes de las reformas energéticas, Pemex era la locomotora que impulsaba el desarrollo de México. Y actualmente, entre otras cosas, aporta el 40% del gasto del gobierno federal: es decir que por cada peso, 40 centavos provienen de Pemex.

A pesar de ello, se habla de una mayor participación privada en la exploración en busca de reservas probadas, sobre todo en caso de yacimientos complejos, como el proyecto Aceite Terciario del Golfo (ATG), donde es necesario -aseguran- replantear sus esquemas de explotación a través de apoyos contractuales con terceros.

El Ejecutivo federal argumenta que durante los últimos años se han llevado a cabo acciones que han permitido mejorar la situación del sector energético, entre ellas multiplicar las inversiones en exploración en busca de hidrocarburos, lo que permitió revertir la declinación natural del crudo y alcanzar un nivel de restitución de reservas probadas de 100 por ciento, pero no es suficiente pues, pese a que la inversión en actividades para exploración y producción de petróleo se incrementó más de tres veces en los últimos 12 años –al pasar de 77 mil 860 millones de pesos a 251 mil 900 millones de pesos de 2000 a 2012–, la producción comenzó a declinar hasta alcanzar 2.5 millones de barriles el año pasado.

En el documento se agrega que México se ha convertido en importador neto de gasolina, diésel, turbosina, gas natural, gas licuado y petroquímicos. Además, los sistemas de transporte de energéticos presentan signos de obsolescencia, capacidad insuficiente y problemas de integridad física.

Adicionalmente,  la propuesta refiere que México enfrenta retos de medio ambiente, donde los costos a la salud y al entorno natural derivados del uso de la energía son significativos. Por ello, tanto en materia de hidrocarburos como en electricidad es fundamental la participación del sector privado. Una de las líneas de acción, por ello, es fomentar la participación del sector privado en el desarrollo de la nueva infraestructura de transporte de gas natural por ductos.

En materia de refinerías establecerán una política que incentive la inversión del sector privado en actividades que sean susceptibles para su participación dentro del marco legal vigente, entre ellas como proveedores externos de servicios tales como cogeneración, suministro de hidrógeno y tratamiento de agua.

En el caso de recursos no convencionales como el gas de esquisto o gas shale, señalan que su explotación deberá adaptarse a las condiciones legales y económicas que prevalecen en el país, por lo que su desarrollo pudiera ser lento a menos de que se adopten medidas especiales de promoción.

Por lo que se refiere a la electricidad, la estrategia gubernamental plantea también más capital privado. Establece promover la entrada de los operadores independientes a las zonas no atendidas por el servicio público de energía eléctrica e incDada la documentación entregada, la reforma que se presenta es cien por ciento privatizadora, alejada totalmente del gran movimiento social que le diera surgimiento a la gran industria petrolera que, por muchos años, ha sido el gran sustento del país.luso darles esquemas de apoyo financiero para su establecimiento.

Bajo esa figura de operadores independientes funcionan empresas privadas, la mayor parte extranjeras, que se encargan ya de producir casi la mitad de electricidad que se genera en el país, misma que venden a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Durante la reunión con el titular de Energía, algunos perredistas, entre ellos Dolores Padierna, criticaron la estrategia energética. Es la misma que se impulsó en el sexenio pasado, que va encaminada a avanzar en la privatización del petróleo y la electricidad, recalcó.

 

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