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Si no hay justicia no se puede establecer la paz: organización indígena en Chiapas

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(13 de febrero, 2016).- El grupo indígena de Las Abejas quienes se autodenominan un movimiento social pacifista para la reivindicación y el respeto de los derechos indígenas están convencidos de que la reciente visita del papa Francisco es para dar un mensaje de paz, del cuidado a la naturaleza y de justicia.

Las Abejas de Acteal no duda en saludar al papa Francisco, a quien su organización irá a recibir en San Cristóbal de Las Casas el lunes próximo. Deja claro que “siempre como organización estamos exigiendo la justicia, porque si no hay justicia no se puede establecer la paz. La Iglesia habla de perdón. Hay formas donde sí se puede perdonar. No en todas las cosas puede haber perdón. Pero como es un crimen lo que se hizo, se debe aplicar la justicia”.

Las Abejas ha resistido casi dos décadas de presiones, promesas y traiciones de los gobiernos estatales y federales, así como de las cortes de justicia. Es adherente de la Sexta declaración de la selva Lacandona y pertenece, desde su fundación en 1992, a Pueblo Creyente, congregación católica popular de Chiapas.

Expresa Sebastián Pérez Vázquez, presidente de la mesa directiva de la organización tzotzil sin quitar el dedo del renglón en su demanda de justicia por la masacre ocurrida aquí hace 18 años, la organización de sociedad civil que éste es el lugar de la herida colectiva más grande y paradigmática en el proceso de liberación y resistencia de los pueblos indígenas de Chiapas: la insensata masacre de más de 45 personas pacíficas (en esto insiste Pérez Vázquez) perpetrada el 22 de diciembre de 1997 por un grupo de paramilitares animado por el gobierno federal.

Aquella fue también una agresión contra los creyentes católicos y, en ese entonces, contra la iglesia representada por el obispo Samuel Ruiz García. Esto, además de la guerra irregular desatada por el Estado contra el movimiento zapatista, que en Chenalhó fue cruda y brutal todo 1997. También fueron blanco de esta guerra los aliados no armados del zapatismo, que era el caso de Las Abejas.

En declaraciones emitidas en la sede de Las Abejas en el campamento de Acteal, que sus pobladores llaman “tierra sagrada”, en el municipio de Chanalhó, en Los Altos de Chiapas, Pérez Vázquez subraya: “Sólo castigaron un poquito a los autores materiales, pero no a los autores intelectuales, el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo Ponce de León, y los tres niveles de gobierno”.

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