(02 de mayo, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- La asambleísta Rebeca Peralta denunció la existencia de una red de explotación infantil en el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, de la que se ha podido comprobar su existencia a través de las cámaras de video vigilancia y monitoreo del mismo transporte.
En el material revisado, argumentó Peralta, se puede observar cómo adultos entregan mercancía a los menores para que las ofrezcan en los vagones o andenes; es decir, la explotación infantil se realiza a través de coerción o amenazas en contra de los menores para que accedan a realizar comercio infantil, fenómeno que cada vez cobra más relevancia.
Tan solo en cuatro meses -entre agosto y diciembre de 2015- se presentaron ante las autoridades correspondientes a más de 17 mil vendedores irregulares que operaban en el Tren Metropolitano.
La legisladora informó que la Fiscal Central de Investigación para la Atención del Delito de Trata de Personas, Juana Camila Bautista, recibió denuncias –en abril del año pasado- sobre la presencia de “una red de mendicidad” que también se enfoca en la utilización de menores de edad a quienes obligan a pedir limosna en diversas estaciones del tren metropolitano.
Sin embargo, y de acuerdo a las investigaciones de la Fiscalía “hasta el momento no se han descubierto este tipo de conductas dentro del Sistema de Trasporte Colectivo Metro”.
El año pasado, se documentó el caso de un menor que era obligado por su padrastro a vender gelatinas en las inmediaciones de la colonia Guerrero. En otro caso, un sujeto tenía a cinco parejas diferentes viviendo en el mismo departamento, con niños de entre siete y 12 años, a los que sometía para que vendieran dulces y golosinas en la colonia Santa María la Ribera y calles cercanas.
De acuerdo a la legisladora y vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), la legislación actual impide que las autoridades procedan legalmente contra los menores, vacío que utilizan los adultos que los coercionan para comercializar diversos artículos, ya que de hacerlo ellos, sí serían sujetos de responsabilidad legal.
“Una vez cooptados, son explotados permanentemente mediante engaños, amenazas e incluso mediante el uso de violencia”, detalló Peralta; sin embargo, también reconoció que hay casos de niños que son obligados a trabajar por sus propios padres, a causa de la precaria situación económica en la que sobreviven.
En riesgo, salud, educación…
A raíz de la implementación de operativos contra el comercio ambulante en el Metro, el director del Sistema de Transporte Colectivo, Jorge Gaviño Ambriz, reconoció que estos desencadenaron el incremento de la explotación laboral infantil.
Ante este escenario, la asambleísta propuso que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) exhorte al titular de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), Rodolfo Fernando Ríos Garza; al secretario de Seguridad Pública (SSP), Hiram Almeida Estrada, y al director del Sistema de Transporte Colectivo (STC), Jorge Gaviño Ambriz, a fortalecer las investigaciones en torno a las denuncias respecto a las redes de explotación laboral infantil que operan en el metro.
Peralta subrayó que “día con día se observa el incremento de la explotación laboral de niñas y niños que son enviados, como carne de cañón, por personas adultas a vender dulces, pedir limosna, limpiar zapatos y hasta cantar en los vagones del metro”.
De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo existen aproximadamente 215 millones de niños y niñas víctimas del trabajo infantil.
El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT, define el concepto de “trabajo infantil”, como peligroso y perjudicial para el bienestar físico, mental o moral del niño. La misma organización señala que este tipo de conducta daña la salud de los niños, pone en peligro su educación y conduce a una mayor explotación y abusos, así como un estancamiento económico y personal en su edad adulta.
El organismo internacional advierte que los daños son irreversibles y de tal magnitud que incluso derivan fuertemente en una sociedad poco productiva y poco competitiva.
En México, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2013 había 2.5 millones de niñas, niños y adolescentes -de entre cinco y 17 años- que realizan alguna actividad de trabajo. De este total, 33% eran mujeres y 67% hombres.
Germán Nava, integrante del Observatorio contra la Trata en la Ciudad de México, discrepa de los dichos Bautista al señalar que la presencia de redes de explotación laboral infantil en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, es un problema existente.
“Cada vez más están usando menores de edad para su explotación, por lo que es necesario incrementar operativos efectuados por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, así como por elementos de la policía de investigación de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, a fin de que logren la captura de quienes conforman estas redes”, argumentó la legisladora.
El Metro de la Ciudad de México está integrado por 195 estaciones, distribuidas en 12 líneas que brindan movilidad diariamente a millones de habitantes de la capital y del estado de México; tan solo en el 2013, transportó a mil 684 millones 936 mil 618 usuarios, mientras que en el 2014 transportó a mil 614 millones 333 mil 594.


