(18 de mayo, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- En 2012, el Teniente Marcos Gerardo Mendoza Pérez recibió una lluvia de balazos por parte del Coronel José Raúl Celedon Lamas, esto afuera de la primaria Instituto Educativo Las Américas, en Naucalpan. El primero había ido a ver a su menor hijo de 10 años en ese momento, cuando Lamas impidió que se le acercara, procediendo a atacarlo con un arma de fuego.
Con la cual le disparó un cartucho completo, dos de las balas penetraron su cuerpo por la espalda, una de ellas le perforó un pulmón, dejando un daño de un 60%, la escena ocurrió frente a varios testigos e incluso el carro de un particular también padeció daños. Aunque era evidente quién había atacado y la gravedad del ataque, fue el Teniente Mendoza a quien encerraron en la cárcel por espacio de dos años, argumentando insubordinación, al no haber obedecido al Coronel, quien dijo fue atacado por Mendoza con un cabezazo, aunque nunca se pudo demostrar.
En entrevista para Revolución TRESPUNTOCERO el Teniente Marcos Mendoza, asegura que “la justicia fue a modo”, ya que a su atacante le imputaron abuso de autoridad, alcanzó fianza y se ha mantenido libre, sin que en ningún momento llegara a prisión. “Fue una burla de la justicia mexicana, el juez que a mí me juzgó era su compadre, de nombre Rogelio Rodríguez Correa, quien a su vez cuando me encontraba en el hospital intentó mantenerme incomunicado”, esto lo argumenta al no permitírsele hacer llamadas y tampoco le fue entregado el celular, por el contrario se dijo era un elemento de prueba.
Aun cuando Mendoza asegura que no era legal, puesto que él no era un acusado de narcotraficante o de cometer algún delito contra la salud, por el contrario “era un delito entre particulares que la defensa lo convirtió en militar y en la causa se ve como se manipuló, porque el daño causado a un automóvil lo pagó un civil, cuando si era tomado como militar no debió hacer dicho pago”.
Otro dato que ser tergiversó fue el peritaje de balística del ejército, donde se aseguró que el arma con que se disparó a Mendoza era un revólver, cuando él asegura que vio claramente que era una escuadra porque los revólveres no se encasquillan, y la ojiva que sale, nunca apareció hasta que los militares la sacaron del carro afectado.
Mendoza argumenta que no solamente ese episodio da cuenta de la impunidad con que se maneja su caso, puesto que el Coronel, además de dicha acusación, existe una más en su contra, relacionada con un delito sexual en contra de una militar, sin embargo aún con este hecho, sigue libre, “sé que es amigo de Cienfuegos y con uno de sus familiares (Cienfuegos Tapia) que trabaja en la Suprema Corte, quien a su vez está relacionado con Peña Nieto. Existen muchas conexiones, o lo han protegido porque sabe muchas cosas, porque los delitos que ha cometido no alcanzan fianza para los demás, pero para él sí”, comenta el Teniente.
Sobre los obstáculos que han existido en su caso, menciona las denuncias que ha hecho sobre los malos tratos que padece su hijo menor por parte de su madre y el Coronel Celedon Lamas, quien es pareja de su ex esposa, “he ido a Víctimas a denunciar las afectaciones que padece mi hijo quien quiere vivir conmigo, pero ahí me dicen que no pueden intervenir, ni siquiera Derechos Humanos.
Nadie puede defender a mi hijo, está siendo víctima de su propia madre y de este mismo señor que es un delincuente como se ve y como se comprueba con el más reciente delito, sin embargo el ejército lo sigue protegiendo, eso es precisamente lo que yo he venido denunciado el mal empleo del ejército para servir a los corruptos”, afirma Mendoza.
Quien fue el único militar que denunció que cuando se encontraba en funciones fue enviado a un destacamento vestido de civil con su gente, “yo me imaginé que ahí nos iban a dar el armamento y pensé que nos iban a dar uniformes, sin embargo no fue así, teníamos que ir disfrazados de policías.
Como yo estaba exigiendo un documento para justificar esa situación me cambiaron, cuando llegué a otra región volví hacer señalamientos y exigencias, además de cuestionar comisiones, por lo que me volvieron a cambiar, después me inventaron un arresto y un delito, me enviaron a Oaxaca para que yo no me pudiera defender y aún sabiendo donde estaba me dijeron prófugo de la justicia, como si yo hubiera pedido mi cambio, aún cuando sabían dónde estaba incluso fueron por mí los judiciales”, narra.
Sin embargo, aun cuando pasó dos años en la cárcel por un delito que no cometió y ha sido víctima de graves irregularidades en su caso, en donde la más reciente es que se le niegue el pago de cuatro años de sueldo, argumentando que le hacen falta documentos que el mismo ejército no le ha entregado, sigue denunciando su caso y algunos otros más, de personas que se han acercado a él, en busca de asesoramiento. Mendoza afirma que colabora en lo que puede y en cuanto a su caso se mantiene luchando, porque “ellos se valen del olvido y de la falta de ganas de seguir con la denuncia, si hay gente que está despertando pero falta mucha más, a todos nos va afectar si seguimos así.
Es verdad que el ejército es el guardián de la nación y tiene la función de salvaguardar y cuidar al pueblo, pero en cambio lo tortura, lo ejecuta, sin embargo la culpa no es de los soldados, ellos ignoran, están encapsulados, no saben la verdad, les inventan cosas sobre el pueblo, la mayoría de los soldados tienen pocos conocimientos, son faltos de preparación y de información, por eso son manipulados”, asegura el Teniente.
En la misma línea, Mendoza explica que “son los altos mandos quienes hacen y deshacen y dejan libres a quienes quieran”. Como ejemplo de este tipo de actos y la aplicación de justicia, cita el caso de Tlatlaya, asegurando que lo correcto no era asesinar como lo hicieron, porque pudieron haber inocentes e incluso siendo culpables, merecían ser juzgados.
A su vez menciona que en otros tantos casos, el ejército busca culpables, detienen a inocentes para justificar que sí están investigando e incluso “los culpables ya se retiraron o ya los ascendieron o son los mismos quienes están asegurando que habrá justicia a las víctimas o los familiares de éstas”.
Mendoza menciona que en el ejército lo principal es la disciplina, el honor y la obediencia; “la disciplina debe de ser rígida pero al mismo tiempo razonada y en el ejército pareciera que son gorilas los que están al mando, porque nada más quieren lo rígido y no razonan, nuevamente citamos Tlatlaya, debieron de haber razonado que no tenían porque matarlos, pero el ejército no mata a sus amigos, nada más mata a los que ellos quieren para justificarse.
En mi caso, a la juez que le pedí un amparo contra la justicia Federal, su nombre es Sandra Leticia Magaña, mi situación era clara, la Suprema Corte ya lo había determinado; cuando sucedan hechos entre militares pero se apegue a la resolución 217 2012 deberá ser juzgado por civiles, fue por eso que denuncié a la Procuraduría del Estado de México, donde no han hecho nada, donde saben que fui víctima de una tentativa de homicidio, delito que se sigue por oficio, sin embargo esa juez, la misma que ampara a los Ferrari, que ampara a los Abarca, ampara al Z40, esa magistrada no debería de estar ahí es una delincuente, porque con ellos los amparos salen muy fáciles para los delincuentes, y para los que tenemos un poquito de razón, tenemos elementos suficientes para que nos proteja no lo hace, a mí me negó el amparo, pero a los Abarca aunque hayan hecho lo que hicieron, sí les fue concedido el amparo”, comenta Mendoza.
Dentro de las recientes amenazas que ha padecido Mendoza en últimas semanas se encuentra una llamada de quien aseguró era un miembro de los Zetas, “me hablaron a mi casa, dijeron que sabían que no ganaba dinero, pero que me iban hacer algo, nunca me pidieron dinero, lo único que me dijeron es que me iban hacer en contra de mi familia y de mí, yo respondí que se formaran porque ya había muchos que querían hacerme algo.
Dijo que estaba cerca de mi casa, le pedí que llegara y arreglamos cualquier cosa, luego pedí que dejara de molestarme. No sé si era de verdad un Zeta, porque son a quienes normalmente los maneja el ejército, como ludos de la antigua Roma, son ex militares y como ahorita están muy quemados a lo mejor no son ellos, pero como son los más sanguinarios, dicen ser ellos.
Finalmente el ejército los creó y éstos traen la doctrina de la escuela de las Américas, crear terror y confusión”, asevera.
Retomando su caso, Mendoza asevera que nuevamente está siendo enviado al ejército por parte de la justicia civil, lo que él denuncia, ya que siempre ha denunciado que serían juez y parte, pero eso poco o nada ha importado a las autoridades. También menciona que a lo largo de ese caminar en su proceso jurídico, ha sido espiado por un drone del ejército, que hace poco más de medio año se posicionó momentáneamente cerca del techo de su casa, el cual incluía cámaras. A su vez señala que era parte del equipo de inteligencia del ejército, sin embargo no es lo que le preocupa.
Por ahora para él lo más importante es recuperar a su hijo y que el ejercito le pagué los sueldos que le deben, pero explica que, “el ejército si no tiene elementos para juzgar los inventa, porque es un negocio la justicia militar, estamos hablando de 20 millones de pesos al mes, por eso Cienfuegos quiso hacer más prisiones y más juzgados, para hacer más dinero, estamos hablando de un ejército corrupto, de todo lo que nos quitan se juntan 20 millones de pesos al mes”.
Esto en referencia que todos los militares sujetos a proceso dejan de obtener un sueldo, muchos de ellos no lo exigen y se va a las arcas de Banjército, “yo llevo más de un año peleando cuatro años de sueldo y me complican diciendo que hace falta un papel o un requisito, mientras tanto va ganando intereses que pretenden quedarse ellos.
A todos los militares sujetos a proceso les quitan dinero a excepción de quienes tienen influencias, como el Coronel, o los generales, a quienes sí les aceptan el amparo, otros muchos desertan y no cobran porque no quieren problemas, así es como todo su fondo de ahorro se va al banco”, denuncia Mendoza.


