(23 de mayo, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- En diciembre de 2015, se produjeron dos muertes de migrantes en la estación migratoria Siglo XXI, ubicada en Tapachula, municipio perteneciente a la frontera sur del país. Una más se produjo el pasado 10 de mayo, sumando así tres en cinco meses.
Este último deceso aún se mantiene en “circunstancias pendientes de clarificar”, según dio a conocer el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdoba. No es la primera vez que se descalifican las condiciones en dicho Centro de Detención, y se manifiesta como “insostenible” en términos de seguridad, hacinamiento, conflictividad interna, debido proceso, limitantes para acceder al derecho de asilo y problemas de salud física y mental derivado de lo anterior.
Manuel Antonio Ventura García, de origen salvadoreño de 32 años de edad, murió en el interior de la Estación Migratoria Siglo XXI, en donde se encontraba privado de su libertad y en espera de su deportación.
“Si bien las circunstancias de su muerte están pendientes de clarificar, según información proporcionada por el INM, Manual Antonio decidió subirse a las 12:30 horas del día 10 a un tablero de básquetbol ubicado en la sección de hombres del área de detención, desde donde cayó al suelo.
El INM asegura que se le proporcionó auxilio mediante traslado al consultorio médico del centro, en donde fue valorado y se ordenó su traslado urgente al Hospital COFAT, a donde llegó sin vida. Los hechos fueron comunicados al Consulado de El Salvador en Tapachula, a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y a la Fiscalía Especializada en Atención a los Delitos Cometidos en Contra de Inmigrantes, que ha abierto investigaciones por presunto homicidio”, informa un documento en poder de Revolución TRESPUNTOCERO.
Se agrega que al estar privado de su libertad, agravaron el estado de ánimo de Manuel. A su vez la falta de atención e información, la hostilidad y acoso de agentes y la inseguridad que se vive en el centro, “le tenían sumido en una situación de angustia e insomnio, añadidos a posibles problemas previos de salud mental que llevaron al consulado salvadoreño a solicitar atención psiquiátrica”.
Según información obtenida, la víctima había sufrido días antes un presunto episodio de agresiones físicas por parte de guardias de seguridad y agentes del INM, quienes manejaron la versión que lo hicieron para ‘contenerlo’ y detenerlo de propiciar un altercado.
La muerte de Manuel Antonio, es la tercera que se produce, luego que en diciembre, se diera a conocer un supuesto suicidio de otro ciudadano salvadoreño, sumando ese mismo diciembre el fallecimiento de un ciudadano somalí que fue trasladado al hospital y no pudo ser salvado.
“Estas tres muertes representan el máximo exponente de las insostenibles condiciones en las que operan los centros de detención para migrantes en México. En concreto, el centro de Tapachula presenta desde hace años pero con especial intensidad en los últimos meses, debido a la intensificación de la política de control migratorio del Estado mexicano.
Una situación de alto nivel de inseguridad en su interior, alta conflictividad y frecuentes tensiones, hacinamiento, hostigamiento para renunciar a derechos y solicitudes, registro de casos de maltrato, así como presencia de personas en graves condiciones de salud mental y otras situaciones de especial vulnerabilidad”, denunció la organización internacional WOLA.
Lo que lleva a denunciar que este tipo de hechos, siguen formando parte de una “falta absoluta de garantías”, en el interior de la estación migratoria Siglo XXI, “lo que especialmente redunda en graves dificultades para acceder al ejercicio de derechos, como el derecho a la protección internacional y otros derechos fundamentales”, afirman defensores de derechos humanos.
“Luego de la muerte se explicó que había sido un suicidio, generalmente es la primera y muchas veces la única respuesta en estos casos por parte de las autoridades, ellos no van a reconocer los tratos crueles que padecen los migrantes en México, pero si existe una de las peores estaciones en el país la de Tapachula Siglo XXI, puede contar las más terribles historias de mal trato por parte de quienes ahí se creen con poder”, denuncia a este medio un derechohumanista que ha preferido omitir su nombre por seguridad.
En tanto, los organismos sociales firmantes exigen el esclarecimiento de los hechos, la depuración de responsabilidades y la mejora de condiciones del centro, mientras llega su cierre definitivo. A su vez piden una pronta acción de la Justicia y la determinación de Responsabilidades tanto jurídicas como políticas, orientadas a la reparación del daño a los familiares de la víctima.
El año pasado, en un recorrido por las instalaciones de la estación migratoria el Quinto Visitador General de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Edgar Corzo Sosa, quien se reunió con dirigentes de organizaciones sociales y fijó estrategias con el personal de la Oficina Foránea del organismo nacional para la atención de las anomalías que podrían constituir violaciones a los derechos humanos de los migrantes, escuchó las quejas de los migrantes.
Quienes le expresaron distintas quejas, que incluyeron la negación de una llamada a sus familiares, falta de colchonetas, insuficiente cantidad de alimentos y lentitud en el procedimiento de los casos, puntualizando en las agresiones y malos tratos por agentes del Instituto Nacional de Migración.


