(27 de mayo, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Hace un año Diana Karina Calderón Bravo conducía su vehículo cuando un grupo de militares comenzaron a dispararle en una calle de su natal Nuevo Laredo, los elementos y testimonios fueron suficientes para demostrar que se trató de una ejecución extrajudicial, como lo informó Revolución TRESPUNTOCERO.
Los militares habían abierto fuego, sin motivo alguno, e incluso a decir por la copiloto de Diana, uno de ellos reconoció el hecho, diciendo “la cagamos, son mujeres”. De aquellos hechos ha pasado un año, en donde también perdió la vida Ricardo Daniel Borrego Miguel, quien también se encontraba conversando con sus amigos en el mismo lugar de los hechos.
Ambas ejecuciones fueron cometidas por el 16º Regimiento de Caballería Motorizada, a decir por el Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, en tanto las investigaciones a cargo de la Procuraduría General de la República (PGR) no avanzan para esclarecer los hechos y procesar a los responsables.
El martes 19 de mayo del 2015, poco después de las trece horas, Diana Karina, de 20 años de edad llegó al crucero de Gómez Farías y Héroe de Nacataz en la colonia Hidalgo, manejaba un automóvil Pontiac y estaba acompañada de su amiga Alejandra “C”.
La víctima le llevaba alimentos a su hermano menor Job, quien se encontraba reunido con otros tres jóvenes a orillas de las vías del ferrocarril. “
Diana Karina comenzó a alejarse del lugar en su vehículo cuando vio a Ricardo Daniel que intentaba correr y ponerse a salvo de los disparos, pero un balazo en la nuca lo tiró al piso. Luego los militares detuvieron a su hermano Job y lo subieron a una de las camionetas del Ejército Mexicano.
“No puedo dejar a mi hermano solo, tengo que regresar por él”, le dijo Diana a su amiga Alejandra, fue en ese momento cuando comenzaron nuevamente los disparos de los militares y esta vez era hacia su vehículo, por lo que decidieron alejarse a mayor velocidad para ponerse a salvo.
El vehículo manejado por Diana Karina llegó hasta la privada La Fuente y los rieles, “ahí los militares le dispararon por tercera ocasión pero esta vez acertaron; al menos tres balazos recibió la joven de 20 años, por la espalda, uno de ellos le destrozó la columna vertebral.
Alejandra, angustiada se colocó bajo el tablero para protegerse de los disparos cuando uno de los militares abrió la puerta del carro; lo primero que dijo fue “La cagamos, son mujeres”, sin dejar de apuntar su arma hacia la chica.
No faltó mucho para que el militar le disparara a Alejandra, pero unos vecinos que estaban presentes le gritaron que la dejara ir, fue en ese momento que el soldado le dijo que se fuera, advirtiéndole que no dijera nada, porque de lo contrario la iba a buscar y después la mataría.
Alejandra fue herida en uno de sus brazos, por las esquirlas que impactaron el interior del automóvil, un matrimonio le permitió ingresar a su domicilio para protegerla, luego curaron sus heridas, le prestaron un teléfono para llamar a sus familiares y a los pocos minutos llegó su papá en un taxi, según información dada a conocer recientemente.
“Poco antes de las nueve de la noche de ese mismo martes, Alejandra estaba en casa de la señora Guadalupe Bravo, contándole lo sucedido, tenía miedo y no se cansaba de asegurar que los militares les dispararon sin ningún motivo ni justificación”, se describe.
Según informa el Comité, el parte oficial rendido por los elementos del Ejército Mexicano está alterado desde su inicio; “informan que los hechos ocurrieron a las 16:30 horas cuando sucedió al menos tres horas antes. Sin embargo, necesitaban ese tiempo para acomodar las cosas a su modo.
Alteraron el escenario, sembraron armas y drogas e incluso, dejaron morir a Ricardo Daniel, negándole los primeros auxilios. Dos socorristas de la Cruz Roja llegaron al lugar de los hechos pero los militares no los dejaron pasar”.
Según los testimonios, los cuales se encuentran en poder de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y el Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo informaron que Ricardo Daniel no portaba armas, ni tampoco Job y mucho menos los otros dos muchachos que estaban con ellos.
A su vez, se da a conocer que cuando los militares llegaron disparando los jóvenes corrieron en diferentes direcciones, incluso Ricardo Daniel se le caían el pantalón corto que traía puesto porque no tenía cinto. En el parte oficial los soldados le pusieron una cartuchera y un rifle AR 15 junto a su cuerpo y lo acusaron de “civil agresor”.
Según nueva información, “el vehículo de Diana Karina también fue manipulado; le pusieron otra arma larga calibre .223 entre ambos asientos y en la cajuela le colocaron dos paquetes con droga. Sin embargo, no explican como la parte posterior de la carrocería presenta impactos de bala pero los paquetes con mariguana están intactos.
Hasta el momento los militares involucrados no han explicado con exactitud quién les disparó, Job o Diana Karina, según la versión oficial. Una inspección de hechos evidenció que los militares están mintiendo”.
Presentaron una camioneta, la número económico 0916317, con cinco disparos de arma en la puerta del acompañante, pero a Job no le hicieron pruebas de rodizonato y Diana Karina resultó positiva en la misma prueba. “¿Se puede conducir y disparar con una mano un rifle de asalto que pesa nueve kilogramos y acertar al vehículo militar?, los expertos en balística y armas de fuego aseguran que no”, denuncia el Comité.
A un año de aquellos hechos, las investigaciones de ambas ejecuciones extrajudicia
Ante la PGR han declarado en calidad de “testigos” el cabo de Caballería, Salvador Ballesteros Pereda, el cabo de Sanidad, Jorge Omar Zamora Villanueva, los soldados Efraín Muñoz Zúñiga y Ricardo López Balderas, así como el soldado de Transmisiones, Raúl Morales García. A manera de “defensa”, la Procuraduría de Justicia Militar inició una averiguación previa a través del Agente del Ministerio Público, adscrito a la Guarnición Militar de Nuevo Laredo con el número AP/GN/LAREDO/26/2015 por la “agresión con armas de fuego que fueron objeto personal militar y la unidad 0916317″.


