Por Emma Martínez / Enviada especial
(05 de julio, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- El joven iba corriendo por una calle estrecha, ya no llevaba sus botas, las cuales a diez días del hecho no han sido localizadas; detrás de él una patrulla de la policía municipal lo perseguía, segundos después lo atropelló, lo aventó y después el automóvil volvió a pasar encima de él, narró un testigo.
"Su cabeza estaba partida, le fracturaron la pierna, el brazo …
"Su cabeza estaba partida, le fracturaron la pierna, el brazo derecho, las costillas y el tabique de la nariz"
Posted by Revolución TresPuntoCero on lunes, 4 de julio de 2016
Aquella madrugada el mismo testigo se percató que no solamente se trató de un simple atropellamiento. La persona desesperada al ver que la patrulla “le pasó encima dos veces”, “les grité: ‘¡desgraciados, ya mataron al joven!’, los policías no dijeron nada y trataban de empujarme, pero les dije que yo sabía que habían sido ellos.
Me dijeron ‘quítese’, pero les reviré ‘quítese ni qué la chingada’, y fui a ver al joven, les volví a gritar ya lo mataron, en ese momento él tirado en el suelo se quiso voltear y se logró ver el rostro bañado de sangre, y con las pocas fuerzas que le quedaban decía que le dolían sus pies”, describe las persona que fue testigo de aquella muerte.
Fueron por lo menos cinco rastas las que quedaron esparcidas sobre el pavimento aquella madrugada; la familia de Salvador Olmos García sigue sin poder explicarse si es posible que éstas pudieran ser arrancadas producto de un atropellamiento, el cual fue provocado por la policía municipal de Huajuapan, Oaxaca.
Comerciante, locutor, cantante, luchador social, así describen a Salvador García Olmos de 31 años de edad, oriundo de dicho municipio. La versión de uno de los testigos, que aceptó hablar para Revolución TRESPUNTOCERO bajo anonimato, explica que el joven se encontraba en el Hemiciclo a Juárez, cuando los vigilantes al verle intentando realizar una pinta, llamaron a la policía municipal quienes lo detuvieron, los hombres que resguardan el monumento aseveraron “preferimos que lo sancionaran otros y no meternos con él”.
Horas más tarde Salvador Olmos se encontraba tendido sobre el pavimento, una patrulla lo atropelló y murió. Su madre Yolanda García, narra en entrevista para Revolución TRESPUNTOCERO que ese sábado, el joven salió a vender a la plaza, como todos los días, desde las nueve de la mañana, hasta pasadas las 8 de la noche.

“Los domingos no trabajaba los tomaba para descansar y jugar fútbol. Ese sábado terminó su jornada laboral y se fue con sus amigos un rato a convivir y a la casa llego aproximadamente a las 11:30 de la noche, pero después, como a eso de las 00:45 volvió a salir, porque se pidió ayuda y apoyo para resguardar la radio comunitaria, se dijo que se necesitaba gente que la cuidara, porque había camionetas tomando fotos, mi hermano se enteró porque escuchó los cohetes que ponen en alerta y seguramente tenía otras formas de comunicarse, por eso volvió a salir de casa con una lata de pintura”, comenta en entrevista para Revolución TRESPUNTOCERO una de las hermanas de Salvador Olmos quien ha preferido mantenerse en el anonimato.
Su madre, Yolanda le pidió que no se llevara dicha lata, puesto que “ya no tenía tanta pintura, déjala para qué cargas”, le dijo, pero el joven hizo caso omiso. “Él volvió a salir de la casa porque a esa hora comenzaron a aventar muchos cohetes y seguramente también ya lo habían contactado para que fuera ayudar”, afirma la hermana.
De Salvador su familia no volvió a saber, hasta el domingo por la mañana, cuando una persona que conoce a la familia se acercó a su casa y les dijo que fueran al hospital Villavicencio porque el joven se encontraba ahí en estado grave. “Llegamos rápido al hospital y ahí de corrimos a urgencias, pero no nos dieron ninguna razón.
Durante varias horas nos dijeron que no estaba registrado, por lo tanto no estaba ahí, pero nos mantuvimos en ese lugar, desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde fue que nos dijeron que sí estaba en ese hospital”, da a conocer en entrevista para Revolución TRESPUNTOCERO, el señor Pedro Olmos, padre del joven.
“Estamos seguros que hubo violencia e inconsistencias por parte de la policía hacia él porque obviamente cuando lo detienen en el hemiciclo se lo llevaron por una falta administrativa no entendemos quién dio la orden que lo llevaran a Las Huertas, donde está la sub Procuraduría. Porque en ese lapso es donde lo torturan, nosotros creemos que fue así, porque iba gritando por la calle pidiendo auxilio”, comenta la hermana.
El señor Pedro Olmos rememora aquella tarde de domingo, cuando ante las negativas del hospital Villavicencio decidió ir a la Cruz Roja, esperando encontrar a su hijo ahí, sin embargo no fue así, por lo que de nueva cuenta regresó al mismo nosocomio. Asegura que volvió a preguntar por su hijo a quien describió, puesto que el muchacho no llevaba ningún tipo de identificación.
Cansado y desesperado, una persona que trabaja en dicho hospital, le dijo que sabía que un joven había ingresado por la madrugada en calidad de ‘muy grave’, pero no supieron qué había sido de él, porque la persona solamente se mantenía en la puerta. Sin embargo, los ayudó a preguntar entre los vigilantes, así fue como supo que había un muchacho había sido trasladado a un mortuorio.
“Póngase fuerte”, le dijeron a Pedro Olmos, quien se dirigió a reconocer el cuerpo, esperando que no fuera el de su hijo. El narra que estaba ‘irreconocible’, ya que el rostro lo tenía ensangrentado, y la cobija en la que se encontraba también estaba cubierta de sangre.

“Un dato en el que seguiremos insistiendo es que el cabello de mi hermano fue arrancado, hay pruebas porque hay fotos de testigos, incluso yo entregué al MP una de las rastas de mi hermano, medían poco más de 15 centímetros, no entiendo como las autoridades dicen que se le cayeron en el atropellamiento, de ser así hubiera sido poco cabello, no así.
Por ahora no sabemos si el logró escaparse de la Procuraduría y salió corriendo, o fue antes de llegar, pero puedo decir que no era una persona violenta, nunca golpeó a nadie, tampoco usaba armas, el solamente se defendía con su expresión, su forma de hablar y su forma de vestir”, afirma en entrevista para Revolución TRESPUNTOCERO, la hermana menor de Salvador Olmos, quien prefirió mantener el anonimato.
Por su parte, su padre continúa narrando que encontró a su hijo en salubridad, con el brazo derecho quebrado, por la posición en la que se encontraba, y su cuerpo presentaba evidencia que había sido golpeado, sin embargo, comenta que no pudo ver más partes de su cuerpo, por el coraje y el dolor.
Una más de sus hermanas comenta a Revolución TRESPUNTOCERO que a Salvador le lastimaron el cráneo, porque “cuando lo trajeron mis papás es su caja, vimos su frente extremadamente inflamada, y también parecía que hubo un desprendimiento de cuero cabelludo, la cabeza estaba partida.
Le facturaron la pierna, el brazo derecho, las costillas y el tabique de la nariz, sin embargo los resultados de la necropsia arrojaron que había fallecido por atropellamiento ‘simple’. Lo que equivale a homicidio común”.
El parte médico también indicó un aplastamiento de tórax, porque el organismo estaba totalmente destruido, sin embargo, todas y cada una de las lesiones de Salvador fueron atribuidas única y exclusivamente al atropellamiento. Hoy el conductor de la patrulla se encuentra detenido y los acompañantes se encuentran en calidad de ‘testigos’, aunque la familia cree deberían ser catalogados como ‘cómplices’, aunque hasta el momento no han tenido ningún tipo de testimonio o versión del detenido por el hecho.
Sobre el trato de la autoridades, la menor de las hermanas, comenta que “las autoridades no las hicieron muy cansada, nos tardamos mucho en que nos entregaran un certificado de defunción, que nos dijeran cómo estaba el cuerpo, a qué hora nos lo entregaban, tardamos varias horas y fue hasta las 10:30 de la noche que por fin fue nuestro el cuerpo de nuestro hermano. Antes nos dijeron que nos hacían falta papeles, que una carta de traslado, que para que lo entierres necesitas otro papel, te preguntan lo mismo siempre”.
Salvador Olmos aquella noche-madrugada, decidió pasar por el hemiciclo a Juárez, antes de ir a la radio comunitaria, fue por la llamada del vigilante que la patrulla lo detuvo en ese sitio, otros testigos aseveran que los hechos se perpetraron ahí, aunque hoy en el expediente, se ha cambiado el sitio, negando que fuera en ese la detención.

“Existen muchas inconsistencias en el caso, además de eso ya nos dijeron que por la muerte de mi hermano el culpable puede salir bajo fianza, lo cual es injusto porque no solamente lo atropelló y lo aventó, sino que todavía le volvió a pasar la patrulla encima.
La versión que nosotros tenemos, como las que comentan están incompletas y esta parte viene desde que lo fueron a dejar al hospital, no dan realmente una información veraz en la que se diga quién o quiénes lo llevaron ahí y el estado en el que iba. Ellos mismos se están cubriendo, todo esa parte es la que necesitamos para completar estos hechos porque ellos los intentan modificar a su conveniencia.
A nuestra familia le está costando muchísimo comprobar nuestra versión, porque ellos están modificándolas, pero no podemos aceptar esa injusticia e impunidad, el castigo debe ser a como está en la ley, Peña Nieto debe responder ante esto porque existe un encubrimiento total entre autoridades”, afirma una de las jóvenes.
Un dato más que ha aportado la familia, es que varios testigos aseguran que el día de la persecución de Salvador Olmos, el jefe de la policía se encontraba en dicho sitio, donde ocurrió la muerte del muchacho, aunque éste en ningún momento fue señalado para ser investigado.


