Por: Valentina Pérez
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Aunque bello y vello son homófonas, para algunas personas pueden ser irreconciliables. Un estudio realizado por la Universidad de Indiana revela que el 60 por ciento de mujeres entre los 18 y 24 años se depilan el pubis –total o parcialmente- y las cifras indican una tendencia generalizada en occidente.
Algunos expertos coinciden en que el área genital totalmente depilada fue simplemente el efecto dominó de la depilación exigida, socialmente, de piernas y axilas; otros encaminan la discusión hacia la industria porno: mujeres totalmente rasuradas en la pantalla han terminado por generar mujeres sin vello púbico en la vida cotidiana.
La decisión de eliminar el vello natural que crece en el pubis puede ser de la mujer o puede estar acompañada de una exigencia social de su pareja sexual, otra mujer o un hombre, que encuentra más erótica el área despejada y más placentero hacer sexo oral.
Un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine encontró que la depilación del vello púbico suele ser más frecuente entre jóvenes y está asociada a mejor imagen sexual de la mujer: los genitales quedan expuestos para la contemplación de la mujer misma y de su pareja, y a mayor satisfacción sexual, pues aumenta el contacto directo entre genitales, lengua u otras partes del cuerpo.
Otro grupo de sexólogos se arriesga a formular que la depilación genital se vincula a la infantilización de la mujer, ya que un pubis sin vellos corresponde a la de una niña y no concuerda con la madurez sexual. Algunos ginecólogos, por otra parte, insisten en la función física de los vellos: detienen la entrada de cualquier materia extraña a la vagina y la resguardan.


